En diciembre de 2013 se ha publicado un artículo en JAMA –Journal of American Medical Association– sobre los posibles efectos del uso a largo plazo del omeprazol que ha llamado mucho la atención en los medios de comunicación.

Las conclusiones del artículo fueron que entre los pacientes en los que se había encontrado un déficit de vitamina B12, el12% llevaban dos años o más tomando omeprazol, el 4% tomaban ranitidina y el 83% no había tomado ninguno de estos medicamentos. Para que la vitamina B12 se absorba  se necesita un funcionamiento normal del estómago, páncreas e intestino delgado. El ácido gástrico es muy importante, ya que libera esta vitamina de los alimentos, permitiendo que se una a ciertas proteínas. Si el ácido del estómago se reduce, como ocurre cuando se toman omeprazol o ranitidina, esa unión no se produce ni tampoco la absorción completa de la vitamina. Ese déficit prolongado, de no tratarse, puede producir  problemas. Sin embargo estas conclusiones fueron sacadas de contexto y algunos periódicos y televisiones publicaron que el uso a largo plazo del omeprazol podría producir demencia.

No es que no se puedan usar estos fármacos, porque son extremadamente seguros, sino que hay que utilizarlos bien, es decir, cuando estén indicados. De hecho una publicación reciente (PPI long term side effects) de la revista de la Asociación Americana de Gastroenterología, en la que se revisaron más de 70 artículos sobre los posibles efectos secundarios del omeprazol, demuestra que es un fármaco muy seguro.

El problema es el sobreuso en pacientes polimedicalizados. Muchas veces estos fármacos no son necesarios. No hay que tomar omeprazol porque se tome cualquier medicamento, ya que la inmensa mayoría de los fármacos no dañan el estómago. Y sin embargo hay enfermedades, como la esofagitis por reflujo o el esófago de Barrett, en las que hay que tomar omeprazol de forma continuada, porque las consecuencias de no hacerlo son mucho peores que los posibles efectos secundarios.