Icono del sitio Consulta de Aparato Digestivo: Médico Especialista en Aparato Digestivo y endoscopia. Dr Onofre Alarcón. Santa Cruz de Tenerife. Las Palmas de Gran Canaria.

Desmitificando la microbiota: mitos y realidades

El tema de la microbiota intestinal está en auge, especialmente en consultas de Aparato Digestivo, donde cada vez más pacientes quieren saber cómo está su “flora intestinal” o su “microbiota”. Esta curiosidad no es casual: muchos laboratorios han lanzado estudios de “microbiota intestinal” y “permeabilidad intestinal” con el fin de medir qué bacterias viven en nuestros intestinos y su estado de salud. Sin embargo estos estudios se promueven como la clave de varios problemas de salud sin una base científica clara. Incluso algunos médicos recomiendan estas pruebas porque están de moda, aunque no siempre haya suficiente evidencia científica que las respalde.

Deben aclararse algunos términos clave, porque microbiota y microbioma no son exactamente lo mismo, aunque estén relacionados. Microbiota es el conjunto de microorganismos (bacterias, hongos, virus, etc.) que viven en un lugar específico de nuestro cuerpo, como el intestino, la piel o la boca. En cambio, microbioma se refiere no solo a estos organismos, sino también a sus genes, productos, y las interacciones que tienen entre ellos y con nuestro cuerpo. En resumen, la microbiota es el “quién” de estos microorganismos, mientras que el microbioma es el “quiénes están” y “qué hacen”.

En una publicación reciente en Gastroenterology se revisa la utilidad práctica actual del estudio de la microbiota.

¿Por qué importa estudiar la microbiota y el microbioma?

Después de años de investigación sobre el microbioma, sabemos que los microbios en nuestro cuerpo, especialmente los del intestino, tienen un gran impacto en nuestra salud. Diversos estudios han encontrado que ciertas bacterias del intestino pueden influir en el sistema inmune, la digestión, y hasta en el cerebro. Este conocimiento ha generado mucho interés en desarrollar tratamientos basados en el microbioma, y actualmente hay una inversión significativa en suplementos dietéticos y en el desarrollo de tecnología y productos en torno a estos microbios.

Sin embargo, el progreso ha sido limitado. Aunque la tecnología para investigar el microbioma ha mejorado bastante, actualmente solo hay dos productos basados en microbioma aprobados por la FDA, ambos para tratar infecciones de Clostridium difficile, una bacteria que puede causar graves problemas intestinales la denominada colitis pseudomembranosa. Por tanto a pesar de los avances, estamos lejos de tener una terapia basada en microbioma para enfermedades más comunes o complejas. El estudio de la microbiota aún no tiene ninguna utilidad práctica para el tratamiento del colon irritable, el SIBO o la enfermedad inflamatoria intestinal.

La razón principal es que estudiar el microbioma es mucho más complicado de lo que parece. La mayoría de los estudios actuales utilizan muestras de heces para secuenciar el ADN bacteriano y así identificar qué bacterias están presentes en el intestino. Pero saber “quién está” no nos dice qué están haciendo estos microorganismos ni qué funciones cumplen. Además, se ha visto que comunidades microbianas distintas pueden tener funciones parecidas, o que comunidades similares pueden tener funciones diferentes. Por si fuera poco, los microbios en las heces no representan del todo a los que viven en otras partes del intestino, que es un órgano de unos seis metros de largo y de condiciones fisiológicas muy diversas.

Otro gran reto es que, hasta ahora, la mayoría de los genes microbianos que identificamos no tienen una función conocida. Esto significa que entendemos solo una pequeña parte de lo que realmente hacen los microorganismos en nuestro intestino.

Limitaciones en los estudios del microbioma

Los modelos de investigación actuales (en laboratorio y en animales) tienen limitaciones importantes. Los estudios en células o en animales no reflejan fielmente las condiciones de un ser humano, y hay mucha variación entre personas que hace difícil generalizar resultados. Además, diferentes estudios suelen identificar diferentes microbios como importantes para una misma condición, lo que indica que todavía no entendemos bien las relaciones entre estos microbios y la salud.

Otro problema son los estudios con ratones “humanizados” (ratones a los que se les ha implantado microbiota humana), los cuales tampoco reproducen con precisión cómo se comportan estos microorganismos en un ser humano. Esto hace que sea difícil avanzar en los tratamientos y las recomendaciones para los pacientes.

Por tanto, es evidente que necesitamos mejores herramientas y tecnologías para entender mejor las funciones de los microbios en el cuerpo. La tecnología ha mejorado mucho, pero sigue teniendo limitaciones que nos impiden obtener una visión completa y precisa del microbioma.

Microbioma, salud y disbiosis: ¿realmente sabemos qué es «normal»?

Otra complicación es que todavía no existen pruebas objetivas para definir qué es un microbioma intestinal “saludable”. Los microbios pueden afectar nuestra salud sin causar síntomas evidentes, y medir todas las funciones del sistema digestivo (absorción de nutrientes, barrera intestinal, etc.) es complicado. Incluso se habla mucho de “disbiosis”, un término que se usa para describir un microbioma “no balanceado” o “no saludable”, pero sin que haya una definición clara de lo que es normal. Además, hay estudios que indican que los microbios pueden contribuir a problemas como la obesidad y ciertos trastornos neurológicos, incluso sin presentar síntomas digestivos claros.

Por todo esto, los ensayos clínicos y estudios actuales sobre el microbioma todavía presentan muchas limitaciones. Los resultados de un estudio rara vez se reproducen en otros, y existen grandes diferencias en el diseño, la población de estudio, la dieta y los métodos utilizados. A menudo, la selección de probióticos no tiene una justificación clara, y al probar muchas cepas distintas, la evidencia para cada una de ellas se vuelve menos sólida. Finalmente, el análisis estadístico en estos estudios es complicado.

Recomendaciones para avanzar en la ciencia del microbioma

Para superar estos problemas, se necesitan mejoras en la forma de estudiar el microbioma. Los expertos recomiendan enfocar los estudios no solo en la “presencia” de microorganismos, sino también en las funciones que cumplen, y desarrollar mejores métodos para analizar diferentes partes del tracto intestinal, evitando el término “disbiosis” y usando una terminología más específica. También sugieren que se tomen en cuenta factores individuales como la edad, dieta y genética de las personas, además de desarrollar herramientas como “píldoras inteligentes” para recoger muestras y nuevos modelos de estudio que reflejen mejor la biología humana.

En conclusión, el microbioma tiene un gran potencial para mejorar la salud pública, pero se necesita superar muchas limitaciones en metodología, modelos y análisis para que estos avances se traduzcan en aplicaciones prácticas.

Mientras tanto, si le ofrecen estudios de microbiota con la promesa de detectar problemas de salud o mejorar su bienestar, piénselo dos veces: aún no tenemos evidencia sólida de que estos análisis tengan un beneficio práctico real para la mayoría de las personas.

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