Icono del sitio Consulta de Aparato Digestivo: Médico Especialista en Aparato Digestivo y endoscopia. Dr Onofre Alarcón. Santa Cruz de Tenerife. Las Palmas de Gran Canaria.

Cirrosis hepática: síntomas, diagnóstico y tratamiento

La cirrosis es una enfermedad del hígado que aparece en fases avanzadas de daño hepático crónico. En esta situación, el tejido normal del hígado se reemplaza por tejido cicatricial, lo que altera su estructura y dificulta su funcionamiento. En etapas iniciales, si se trata la causa que la produce (como el consumo de alcohol o infecciones virales), el daño puede mejorar parcialmente. Sin embargo, en fases avanzadas suele ser irreversible y, en algunos casos, el trasplante de hígado es la única opción .

Las personas con cirrosis tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones importantes que pueden afectar gravemente su salud y reducir su esperanza de vida. Una de las principales causas de estas complicaciones es el aumento de la presión en los vasos sanguíneos del hígado, lo que provoca alteraciones en la circulación. Cuando aparecen estas complicaciones, se habla de “cirrosis descompensada”, que tiene peor pronóstico que la forma inicial o “compensada” .

Entre las complicaciones más frecuentes se encuentra la acumulación de líquido en el abdomen, conocida como ascitis. Es la complicación más común y puede requerir tratamiento con medicamentos, restricción de sal o, en casos más graves, la extracción del líquido. Esta acumulación también puede infectarse, dando lugar a una infección grave que necesita tratamiento urgente con antibióticos .

Otra complicación importante es el sangrado digestivo por la formación de venas dilatadas en el esófago o el estómago llamadas varices. Estas venas pueden romperse y provocar hemorragias graves, que requieren tratamiento urgente y pueden ser potencialmente mortales. Aunque los tratamientos han mejorado, el riesgo sigue siendo elevado .

También puede aparecer la encefalopatía hepática, un trastorno que afecta al cerebro debido a la acumulación de sustancias tóxicas que el hígado enfermo no puede eliminar. Esto puede provocar desde alteraciones leves del sueño y la concentración hasta confusión grave o coma. A menudo es reversible con tratamiento adecuado .

Otra complicación grave es el síndrome hepatorrenal, en el que los riñones dejan de funcionar correctamente como consecuencia del fallo hepático avanzado. Este problema suele indicar una etapa muy avanzada de la enfermedad y tiene mal pronóstico si no se logra mejorar la función hepática .

Además, las personas con cirrosis tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de hígado. Este tipo de cáncer puede no dar síntomas al principio, por lo que es importante realizar controles periódicos para detectarlo de forma precoz .

Otras complicaciones incluyen problemas respiratorios relacionados con el hígado, acumulación de líquido en el tórax, alteraciones en la coagulación de la sangre y mayor susceptibilidad a infecciones. En conjunto, estas complicaciones hacen que la enfermedad sea compleja y requiera seguimiento médico continuo .

El manejo de la cirrosis se basa en varios objetivos. En primer lugar, intentar frenar o revertir la enfermedad tratando su causa, como dejar el alcohol o tratar infecciones. También es fundamental evitar factores que puedan empeorar el hígado, como ciertos medicamentos o sustancias tóxicas .

Otra parte importante del tratamiento es prevenir y detectar a tiempo las complicaciones. Esto incluye revisiones periódicas, pruebas para detectar varices o cáncer, y medidas para evitar infecciones. También se deben ajustar los medicamentos, ya que el hígado enfermo no los procesa igual que uno sano .

Además, se tratan los síntomas y problemas asociados, como calambres musculares, alteraciones del sodio o problemas de coagulación. En algunos casos, puede ser necesario hospitalizar al paciente si aparecen complicaciones graves .

Cuando la enfermedad está avanzada y aparecen complicaciones importantes, se debe valorar el trasplante de hígado. Este es el único tratamiento que puede curar la cirrosis en fases finales, aunque no todos los pacientes son candidatos .

El pronóstico de la cirrosis es muy variable. Las personas con cirrosis compensada pueden vivir muchos años, incluso más de una década. Sin embargo, cuando aparecen complicaciones, la supervivencia disminuye notablemente y puede ser de meses en los casos más graves .

En resumen, la cirrosis es una enfermedad grave pero compleja, que puede evolucionar lentamente o empeorar rápidamente si aparecen complicaciones. Su manejo requiere tratar la causa, prevenir problemas y actuar de forma precoz ante cualquier complicación, siendo el trasplante una opción clave en los casos más avanzados 

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