Con frecuencia pacientes con familiares con cáncer de colon o con antecedentes de pólipos nos preguntan si es suficiente como chequeo la prueba de sangre oculta en heces, que sirve para detectar sangre en las heces y ayudar a identificar posibles casos de cáncer colorrectal o lesiones precancerosas. Un estudio reciente analiza lo publicado analiza la efectividad de la SOH en estos casos. El estudio se centra en personas que tienen un mayor riesgo de desarrollar este tipo de cáncer, especialmente aquellas con antecedentes familiares de la enfermedad o que previamente han tenido pólipos en el colon.
El cáncer colorrectal es uno de los más frecuentes y una causa importante de muerte. Sin embargo, se puede prevenir en muchos casos si se detectan y eliminan a tiempo las lesiones que lo preceden, los pólipos. Actualmente, la colonoscopia es la principal herramienta para detectar estas lesiones, pero es una prueba invasiva, costosa y con cierta carga para el sistema sanitario. Por ello, se plantea si pruebas más simples como la SOH podrían servir como alternativa o complemento, especialmente en personas con mayor riesgo.
El objetivo de este trabajo fue revisar estudios previos para entender si la SOH es efectiva en estos grupos de riesgo. Para ello, los autores recopilaron información de diferentes investigaciones realizadas en varios países, analizando tanto personas con antecedentes de pólipos como aquellas con familiares cercanos que han tenido cáncer colorrectal.
EEn personas con pólipos previos (más de 8.800 participantes), la SOH mostró resultados muy variables según el estudio. Su eficacia depende de factores como el tipo de pólipo, la frecuencia de la prueba y el umbral de positividad: uno bajo detecta más casos pero genera más falsos positivos, y uno alto hace lo contrario. Repetir el test con el tiempo mejora su detección. En personas con antecedentes familiares (más de 5.500 participantes), también se observaron resultados muy variables.
En general, la SOH mostró una buena capacidad para identificar a personas sin enfermedad (es decir, pocos falsos positivos), pero su capacidad para detectar todos los casos reales fue más limitada y variable. Esto significa que, aunque puede ser útil como herramienta inicial, no es completamente fiable por sí solo en personas con mayor riesgo.
El estudio también señala que, aunque el test de sangre oculta en heces es prometedor como herramienta no invasiva, la evidencia actual es insuficiente para recomendar su uso como sustituto de la colonoscopia en personas de alto riesgo. La colonoscopia sigue siendo la prueba más fiable, especialmente en estos grupos.
Entre las ventajas de la SOH destacan su facilidad de uso, bajo coste y aceptación por parte de los pacientes. Esto podría ayudar a aumentar la participación en programas de detección. Sin embargo, su menor precisión en comparación con la colonoscopia limita su uso como única herramienta de seguimiento.
Los autores concluyen que se necesitan más estudios, especialmente bien diseñados y con criterios claros, para evaluar mejor el papel de la SOH en personas con riesgo elevado. También sugieren investigar estrategias que combinen el uso repetido del test con otros factores, como el nivel de riesgo individual, para optimizar su utilidad.
En resumen, el prueba de sangre oculta en heces es una herramienta útil y sencilla que podría complementar la detección del cáncer colorrectal, pero actualmente no hay suficiente evidencia para reemplazar la colonoscopia en personas con antecedentes familiares o personales de riesgo.
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