Me han diagnosticado una hernia de hiato…¿me debo preocupar?

La hernia de hiato ocurre cuando una parte del estómago se desplaza hacia arriba, pasando del abdomen al tórax a través de una abertura del diafragma llamada “hiato”. El diafragma es el músculo que ayuda a respirar y separa el pecho del abdomen.

Es un problema frecuente, sobre todo en personas mayores. Muchas veces no produce síntomas y se descubre por casualidad durante una endoscopia, una radiografía o un TAC realizado por otro motivo. 

Tipos de hernia de hiato

Existen varios tipos:

  • Hernia deslizante (tipo I): es la más común, representa alrededor del 95 % de los casos. En este tipo, la unión entre el esófago y el estómago sube por encima del diafragma. 
  • Hernias paraesofágicas (tipos II, III y IV): son menos frecuentes, pero pueden ser más importantes. Parte del estómago, y a veces otros órganos, se desplazan hacia el tórax. 

¿Por qué aparece?

No siempre se conoce una causa exacta. Los factores más relacionados son:

  • envejecimiento y desgaste de los tejidos,
  • obesidad,
  • aumento repetido de la presión abdominal,
  • vómitos frecuentes,
  • esfuerzos intensos,
  • traumatismos,
  • algunas cirugías previas. 

Con la edad, los tejidos que sujetan el estómago y el esófago pierden elasticidad, facilitando que el estómago se desplace hacia arriba.

Síntomas más frecuentes

Muchas personas no tienen síntomas. Cuando aparecen, suelen depender del tipo de hernia.

Hernia deslizante

Se asocia sobre todo al reflujo gastroesofágico, es decir, al paso del ácido del estómago hacia el esófago. Los síntomas más habituales son:

  • ardor o acidez,
  • regurgitación,
  • sensación de que la comida sube,
  • dificultad para tragar. 

En algunos casos puede provocar irritación del esófago o pequeñas lesiones que ocasionen anemia por falta de hierro.

Hernias paraesofágicas

Pueden producir:

  • dolor o presión en el pecho o en la parte alta del abdomen,
  • sensación de llenura después de comer,
  • náuseas,
  • vómitos,
  • dificultad para respirar si la hernia es grande. 

En casos poco frecuentes, el estómago puede retorcerse sobre sí mismo (vólvulo gástrico), lo que constituye una urgencia médica porque puede cortar la circulación sanguínea del estómago. 

¿Cómo se diagnostica?

La hernia de hiato suele detectarse mediante:

  • endoscopia digestiva alta, donde se introduce una cámara por la boca;
  • radiografía con contraste (papilla de bario);
  • TAC o resonancia;
  • estudios especiales del movimiento del esófago llamados manometrías. 

La prueba con bario es especialmente útil para las hernias grandes o paraesofágicas.

Tratamiento

El tratamiento depende de los síntomas y del tipo de hernia.

Cuando no hay síntomas

Las hernias pequeñas y sin molestias generalmente no necesitan cirugía. Muchas personas viven toda la vida con ellas sin problemas importantes. 

Tratamiento médico

Si hay reflujo o acidez, normalmente se recomiendan:

Cirugía

La cirugía se reserva principalmente para:

  • síntomas importantes que no mejoran con tratamiento,
  • hernias paraesofágicas sintomáticas,
  • complicaciones como sangrado, obstrucción o torsión del estómago. 

Actualmente muchas operaciones se realizan por laparoscopia, con pequeñas incisiones y recuperación más rápida.

¿Cuándo consultar de forma urgente?

Debe buscar atención médica rápida si aparecen:

  • dolor intenso en pecho o abdomen,
  • dificultad importante para tragar,
  • vómitos persistentes,
  • sangre en vómitos o heces negras,
  • dificultad respiratoria,
  • incapacidad para comer o beber. 

Resumen

La hernia de hiato es una alteración frecuente en la que parte del estómago sube hacia el tórax. La mayoría son pequeñas y se relacionan con reflujo y acidez. Muchas no necesitan tratamiento específico, pero las que producen síntomas importantes o complicaciones pueden requerir cirugía. Un buen control del reflujo y hábitos saludables suelen mejorar mucho la calidad de vida.

Onofre Alarcón