Man standing with glowing liver illustration on his abdomen

Hígado graso y diabetes tipo 2: una epidemia en crecimiento

El hígado graso o enfermedad hepática grasa asociada a alteraciones metabólicas -EHmet- es una de las complicaciones más frecuentes en las personas con diabetes tipo 2. Ambas enfermedades comparten factores de riesgo comunes, como la obesidad, la resistencia a la insulina, la hipertensión arterial y los trastornos de los lípidos. Debido al aumento mundial de la obesidad y la diabetes, la presencia de grasa en el hígado se ha convertido en un importante problema de salud pública.

Un estudio analizó información recopilada entre 1990 y 2023 para determinar cuántas personas con diabetes tipo 2 presentan enfermedad hepática grasa, cuál es la frecuencia de las formas más avanzadas de la enfermedad y cuál es su impacto sobre la mortalidad. Se revisaron más de cien estudios realizados en diferentes regiones del mundo, que incluyeron a más de dos millones de personas con diabetes tipo 2.

Los resultados muestran que aproximadamente el 65 % de las personas con diabetes tipo 2 tienen acumulación de grasa en el hígado. En otras palabras, casi dos de cada tres pacientes diabéticos presentan esta alteración. Además, la frecuencia de la enfermedad ha aumentado de forma constante con el tiempo. Mientras que entre 1990 y 2004 afectaba a cerca del 56 % de los pacientes con diabetes, entre 2016 y 2021 la cifra alcanzó casi el 69 %. Este incremento refleja el crecimiento paralelo de la obesidad y otros trastornos metabólicos en la población mundial.

La prevalencia no es igual en todas las regiones. Las tasas más elevadas se observaron en Europa del Este y Oriente Medio, donde más del 70 % de los pacientes con diabetes presentan enfermedad hepática grasa. También se registraron cifras altas en Europa Occidental, Estados Unidos y Australia. Las tasas más bajas se encontraron en África, América Latina y algunas zonas de Asia, aunque los autores señalan que en ciertas regiones la información disponible es limitada y podría existir un subregistro de casos.

Uno de los hallazgos más importantes es que la enfermedad hepática grasa en personas con diabetes no suele ser un problema leve. Entre los pacientes estudiados mediante biopsia hepática, alrededor de dos tercios presentaban inflamación activa del hígado, una forma más agresiva de la enfermedad. Esta situación es especialmente preocupante porque aumenta el riesgo de cicatrización progresiva del tejido hepático.

La fibrosis hepática, que consiste en la formación de tejido cicatricial en el hígado, también fue frecuente. Aproximadamente cuatro de cada diez pacientes con diabetes y enfermedad hepática grasa presentaban fibrosis significativa. Además, alrededor del 15 % ya tenía fibrosis avanzada, una etapa que puede evolucionar hacia cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.

La obesidad demostró ser uno de los factores más importantes asociados con la presencia de enfermedad hepática grasa. Entre las personas con diabetes y obesidad, cerca del 79 % presentaban afectación hepática, mientras que la cifra descendía a aproximadamente el 53 % en los pacientes diabéticos sin obesidad. Además, la frecuencia de la enfermedad en personas con obesidad y diabetes aumentó de forma muy marcada a lo largo de las últimas décadas.

El estudio también analizó diferencias entre hombres y mujeres. En términos generales, la frecuencia de la enfermedad fue muy similar en ambos sexos. Sin embargo, en algunas regiones concretas los hombres mostraron una prevalencia ligeramente superior.

Otro aspecto relevante es la relación entre la enfermedad hepática grasa y otros componentes del síndrome metabólico. Los pacientes con diabetes que además padecen hipertensión arterial, colesterol elevado o varios factores metabólicos combinados presentan una probabilidad todavía mayor de desarrollar afectación hepática.

Respecto a la mortalidad, los resultados indican que la coexistencia de diabetes tipo 2 y enfermedad hepática grasa se asocia con un riesgo aumentado de fallecimiento. Las causas de muerte incluyen enfermedades cardiovasculares, cánceres fuera del hígado y complicaciones hepáticas. Aunque las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una causa importante de mortalidad, la progresión del daño hepático también contribuye significativamente al empeoramiento del pronóstico.

Los autores destacan que la diabetes desempeña un papel fundamental en la progresión de la enfermedad hepática. La resistencia a la insulina y las alteraciones metabólicas favorecen la inflamación y la formación de fibrosis. Cuanto más avanzada es la fibrosis, mayor es el riesgo de complicaciones graves y de muerte.

Como conclusión, este trabajo confirma que la enfermedad hepática grasa es extremadamente frecuente entre las personas con diabetes tipo 2 y que su prevalencia continúa aumentando. Cerca de siete de cada diez pacientes diabéticos presentan acumulación de grasa en el hígado, dos de cada tres desarrollan formas inflamatorias de la enfermedad y aproximadamente uno de cada seis presenta fibrosis avanzada. La presencia simultánea de diabetes y enfermedad hepática grasa incrementa el riesgo de complicaciones y mortalidad, especialmente cuando existen obesidad y otros factores metabólicos asociados. Por ello, los autores consideran fundamental que todas las personas con diabetes tipo 2 sean evaluadas periódicamente para detectar de forma temprana la fibrosis hepática y prevenir la progresión de la enfermedad.

Onofre Alarcón