El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, conocido como SIBO por sus siglas en inglés, es una condición en la que hay una cantidad excesiva de bacterias en una parte del intestino donde normalmente no deberían estar en grandes cantidades. Antes se conocía como “síndrome del asa ciega”, y su origen principal es la presencia de bacterias que normalmente viven en el colon, pero que migran hacia el intestino delgado, donde pueden provocar problemas digestivos.El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, conocido como SIBO por sus siglas en inglés, es una condición en la que hay una cantidad excesiva de bacterias en una parte del intestino donde normalmente no deberían estar en grandes cantidades. Antes se conocía como “síndrome del asa ciega”, y su origen principal es la presencia de bacterias que normalmente viven en el colon, pero que migran hacia el intestino delgado, donde pueden provocar problemas digestivos.
¿Cómo se diagnostica el SIBO?
La manera más precisa de confirmar si una persona tiene SIBO es mediante el cultivo de una muestra de líquido del intestino delgado, específicamente del yeyuno. Este procedimiento se considera el “patrón oro” del diagnóstico, pero tiene grandes limitaciones: es invasivo, costoso, y no suele estar disponible en atención primaria ni en la mayoría de hospitales.
Por eso, se utilizan otras pruebas más accesibles como la prueba de aliento (PA). Esta consiste en administrar una sustancia (glucosa o lactulosa) que las bacterias pueden fermentar, y luego se mide la cantidad de gases (hidrógeno y metano) que el paciente exhala. Si los niveles de estos gases aumentan por encima de ciertos valores, se sospecha la presencia de SIBO.
Preparación para la prueba de aliento
Para que esta prueba sea válida, es necesario seguir una serie de recomendaciones estrictas antes de realizarla:
- No tomar antibióticos en las 4 semanas anteriores.
- Evitar medicamentos como laxantes o fármacos que estimulan el movimiento intestinal días antes.
- Mantener una dieta baja en carbohidratos unos días previos.
- Hacer ayuno entre 8 y 12 horas antes de la prueba.
- No fumar ni hacer ejercicio el día del estudio.
- Usar enjuague bucal antes de la prueba para evitar contaminación por bacterias de la boca.
Limitaciones de las pruebas
A pesar de su uso generalizado, la prueba de aliento tiene limitaciones importantes. Por ejemplo, cuando se utiliza lactulosa como sustrato, la prueba tiene una sensibilidad de apenas 42% y una especificidad de 70.6%, lo que significa que es poco confiable para confirmar o descartar el diagnóstico. Incluso con glucosa, que ofrece mejores resultados (sensibilidad de 54.5% y especificidad de 83.2%), sigue habiendo un margen importante de error.
Además, hasta un 20% de personas completamente sanas pueden tener resultados “positivos” en estas pruebas, especialmente si tienen un tránsito intestinal rápido, lo que lleva a diagnósticos incorrectos y tratamientos innecesarios.
¿Cómo funciona la prueba?
Durante la prueba, el paciente toma lactulosa o glucosa por vía oral. Estas sustancias son fermentadas por las bacterias en el intestino, lo que genera gases como hidrógeno (H2) o metano (CH4). Estos gases pasan al torrente sanguíneo, llegan a los pulmones y se exhalan. Si se detecta un aumento de hidrógeno superior a 20 partes por millón (ppm) en los primeros 90 minutos, o si hay más de 10 ppm de metano en cualquier momento, se considera que el resultado es positivo para SIBO. También puede observarse un «doble pico» de hidrógeno, que es otro indicador de sobrecrecimiento bacteriano.
La prueba más confiable se realiza con glucosa y mide ambos gases (hidrógeno y metano). Idealmente, debería ir acompañada de otra prueba para evaluar el tiempo que tarda el alimento en recorrer el intestino, pero esto no siempre se hace en la práctica diaria.
Avances tecnológicos
Una innovación interesante en este campo es la cápsula de detección de gases, que se traga como si fuera una pastilla. Esta cápsula puede medir en tiempo real la producción de gases, temperatura y otras características del ambiente intestinal mientras recorre el sistema digestivo. También ayuda a conocer cómo es el tránsito intestinal en diferentes regiones, lo cual mejora la precisión del diagnóstico.
Riesgo de sobrediagnóstico
El principal problema actual es que muchos pacientes están siendo mal diagnosticados con SIBO basándose solo en estas pruebas de aliento, especialmente aquellos con síndrome del intestino irritable (SII) sin otros síntomas claros. Por ejemplo, el test de lactulosa puede salir positivo hasta en un 84% de personas con SII, aunque en realidad no tengan SIBO. Esto lleva a tratamientos innecesarios, sobre todo con antibióticos, que pueden alterar aún más la flora intestinal.
Recomendaciones prácticas
- No se recomienda hacer pruebas de SIBO en pacientes con síntomas vagos o inespecíficos, sin factores de riesgo evidentes.
- Sí se recomienda investigar SIBO en pacientes con antecedentes de cirugías intestinales, enfermedades que afectan el movimiento del intestino, síntomas intensos o deficiencias nutricionales.
- Si se decide realizar la prueba de aliento, es mejor usar glucosa como sustrato y no lactulosa, por su mayor fiabilidad.
- La prueba debe ser interpretada por profesionales capacitados, ya que los resultados pueden ser confusos.
- Evita tratar con antibióticos de forma sistemática a pacientes con síntomas funcionales como los del SII, sin tener un diagnóstico claro de SIBO.
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