Trabajar a turnos es común en muchas profesiones. No hay muchos trabajos sobre cómo puede afectar a algunas enfermedades del aparato digestivo. Este estudio analiza cómo trabajar de noche afecta a la salud digestiva. En concreto, se centra en dos problemas bastante comunes: el síndrome del intestino irritable (dolor abdominal, hinchazón o cambios en el ritmo intestinal) y la dispepsia funcional (molestias en la parte alta del abdomen, como pesadez o ardor).
Para investigarlo, se estudió a casi 400 personas que trabajaban de noche en países como Australia y Reino Unido. Se incluyeron trabajadores de distintos sectores, aunque la mayoría pertenecían al ámbito sanitario y de emergencias. Todos llevaban al menos varios meses trabajando en turnos nocturnos.
Los resultados muestran que estos problemas digestivos son mucho más frecuentes en quienes trabajan de noche que en la población general. Aproximadamente 2 de cada 10 personas tenían síntomas compatibles con intestino irritable, y casi 3 de cada 10 presentaban dispepsia. Además, una parte importante sufría ambos problemas a la vez. En total, cerca de 4 de cada 10 trabajadores nocturnos tenían algún tipo de trastorno digestivo funcional.
Esto es llamativo porque, en personas que no trabajan a turnos, estos problemas son bastante menos comunes. Es decir, trabajar de noche parece estar claramente relacionado con un mayor riesgo de molestias digestivas.
Una de las principales razones es que el trabajo nocturno altera el “reloj interno” del cuerpo. Nuestro organismo está preparado para dormir de noche y estar activo de día. Cuando se invierte ese patrón, muchos procesos del cuerpo dejan de funcionar de forma óptima, incluido el sistema digestivo. Esto puede afectar a cómo se mueve el intestino, cómo se producen los jugos digestivos o incluso a la sensibilidad al dolor abdominal.
Además, dormir mal o a deshoras también influye. La falta de sueño y el cansancio pueden aumentar el estrés y empeorar los síntomas digestivos. De hecho, en el estudio se vio que las personas con estos problemas también tenían más ansiedad, estrés y síntomas depresivos.
Otro factor importante es el tipo de turnos. Las personas con horarios rotatorios (que cambian constantemente entre día, tarde y noche) parecen tener más problemas que quienes trabajan siempre de noche. Esto se debe a que el cuerpo no llega a adaptarse nunca a un horario fijo.
También se observó que más de la mitad de los trabajadores notaban que sus síntomas digestivos empeoraban con el trabajo nocturno. Algunos decían que tenían más dolor o más molestias durante los turnos, y otros que los síntomas aparecían solo en esas horas. Incluso, alrededor de 1 de cada 6 personas se había planteado dejar el trabajo nocturno debido a estos problemas.
En cuanto a los síntomas más frecuentes, destacan la hinchazón, el dolor abdominal, las náuseas y la sensación de estar lleno después de comer. Estos síntomas pueden afectar bastante al día a día, reduciendo la calidad de vida.
De hecho, las personas con estos problemas no solo tenían más molestias físicas, sino que también veían afectadas otras áreas de su vida: evitaban ciertos alimentos, se preocupaban más por su salud y tenían más dificultades en su vida social o laboral.
Curiosamente, no se encontraron grandes diferencias en la alimentación entre quienes tenían problemas digestivos y quienes no. Aun así, muchos trabajadores reconocían que comían de forma irregular, picaban durante la noche o cambiaban sus hábitos según el turno. Esto sugiere que no es solo lo que se come, sino también cuándo se come lo que puede influir.
El peso corporal también parece tener un papel. Las personas con obesidad tenían más probabilidades de sufrir síntomas digestivos molestos que aquellas con un peso más saludable.
Para intentar aliviar los síntomas, muchos trabajadores hacían cambios en su estilo de vida, como modificar la dieta o evitar ciertos alimentos. Algunos utilizaban medicamentos o suplementos, y otros recurrían a remedios como infusiones. Sin embargo, muchas de estas estrategias se hacían sin asesoramiento profesional.
En general, el estudio muestra que los problemas digestivos en trabajadores nocturnos son frecuentes, afectan a su bienestar físico y mental, y pueden incluso influir en su trabajo. Por ello, los autores destacan la importancia de detectar estos problemas a tiempo y ofrecer apoyo específico a este grupo de personas.
También sugieren que podrían ser útiles algunas medidas, como mejorar los horarios de comida, facilitar opciones de alimentación más adecuadas durante los turnos o prestar más atención a la salud mental. En definitiva, adaptar tanto el entorno laboral como los hábitos diarios podría ayudar a reducir estos problemas y mejorar la calidad de vida de quienes trabajan de noche.
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