La obesidad es un problema de salud a nivel mundial, afectando aproximadamente al 40% de los adultos en EE. UU. Pese a eso, muy pocas personas con obesidad reciben cirugía bariátrica, y menos del 5% conoce las opciones de pérdida de peso a través de métodos endoscópicos, como los balones intragástricos (BIG). Estas guías de la Asociación Americana de Gastroenterología (AGA) buscan orientar sobre el uso del BIG, sus beneficios, riesgos y cómo puede complementar los cambios en el estilo de vida.
¿Qué es un balón intragástrico?
Es un dispositivo que se coloca dentro del estómago mediante una endoscopia. El balón se llena con líquido o gas y ocupa espacio en el estómago, lo que hace que la persona se sienta llena con menos comida, ayudando así a perder peso. Esta técnica se ha mejorado mucho desde su aparición en los años 80, y hoy existen modelos más seguros y eficaces.
¿Para quién está indicado?
La AGA sugiere su uso en personas con obesidad (índice de masa corporal entre 30 y 40) que no han tenido éxito con las estrategias tradicionales de pérdida de peso como dieta y ejercicio. También es clave que estas personas estén dispuestas a hacer cambios en su estilo de vida junto al uso del balón.
Resultados en pérdida de peso
Los estudios analizados muestran que los pacientes que usaron un BIG, junto con cambios en el estilo de vida, perdieron más peso que quienes solo modificaron su dieta. En general:
- A los 6 meses, perdieron unos 7 kg más que con dieta sola.
- El porcentaje de pérdida de peso corporal total fue mayor (6.9% más en promedio).
- Hasta el 85% logró perder al menos un 5% de su peso corporal, y un 62% perdió un 10% o más.
Sin embargo, esta pérdida tiende a disminuir después de los 6-8 meses, lo que indica que se necesita un plan a largo plazo tras la retirada del balón.
Beneficios adicionales para la salud
El balón no solo ayuda a bajar de peso, también mejora otras condiciones médicas relacionadas con la obesidad:
- Disminución de azúcar en sangre y mejor control de la diabetes.
- Mejora en niveles de colesterol “malo” (LDL).
- Mejores resultados en pruebas hepáticas.
- Reducción de la presión arterial y circunferencia de la cintura.
Seguridad y tolerancia
Aunque el balón es generalmente seguro, pueden ocurrir efectos secundarios:
- En el 9% de los casos se retira antes de tiempo, principalmente por molestias como náuseas, dolor estomacal o reflujo.
- Eventos graves, como úlceras o perforaciones, son raros (menos del 1%).
- El tipo de balón influye: los rellenos de líquido ayudan a perder más peso, pero causan más molestias que los de gas.
Recomendaciones adicionales de la AGA
- Cambios en el estilo de vida: Se recomienda acompañar el uso del BIG con un programa de dieta de intensidad moderada a alta para mejorar y mantener la pérdida de peso.
- Uso de medicamentos protectores del estómago (inhibidores de ácido): Se aconseja tomarlos para prevenir irritaciones o sangrados en el estómago.
- Tratamiento para náuseas: Es común sentir náuseas tras la colocación del balón. Se recomienda un tratamiento preventivo con medicamentos antieméticos por 2 semanas.
- Vitaminas: Aunque no se aconsejan análisis rutinarios para detectar deficiencias nutricionales antes del procedimiento, sí se recomienda tomar diariamente 1 o 2 multivitamínicos después de colocar el balón.
- Después de quitar el balón: Es importante seguir con algún plan para mantener o continuar la pérdida de peso. Esto puede incluir dieta, medicamentos, repetir el procedimiento del BIG o incluso cirugía bariátrica. La elección debe hacerse junto al equipo médico, evaluando cada caso.
Consideraciones finales
- El balón intragástrico es una opción válida y efectiva para perder peso a corto plazo, especialmente en personas que no logran resultados con solo dieta y ejercicio.
- Es muy importante que el tratamiento con balón se acompañe de cambios en el estilo de vida, ya que solo así se logra un efecto duradero.
- Los riesgos son bajos, pero hay que tenerlos en cuenta y discutirlos con el médico.
- Se necesitan más estudios sobre su uso a largo plazo, especialmente sobre qué hacer después de retirarlo para evitar recuperar el peso.
- También se requieren investigaciones que incluyan a más personas de distintas razas, edades y niveles económicos, para asegurar que los resultados sean aplicables a toda la población.
Conclusión
La AGA recomienda el uso del balón intragástrico en combinación con cambios intensivos en el estilo de vida para personas con obesidad que no han conseguido bajar de peso con métodos tradicionales. Es una herramienta segura y eficaz, siempre que se use con supervisión médica y se acompañe de un plan integral de salud. Tras su retiro, es vital mantener un seguimiento y adoptar nuevas estrategias para evitar volver a subir de peso. Aunque aún queda mucho por investigar, el balón intragástrico representa una opción accesible y útil en la lucha contra la obesidad.
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