Intolerancia a los hidratos de carbono: síntomas y diagnóstico

¿Qué es la intolerancia a los carbohidratos?

Muchas personas sufren molestias digestivas como hinchazón, gases, diarrea y dolor abdominal sin una causa clara. A menudo, estas molestias se asocian con problemas como el síndrome del intestino irritable (SII), pero en realidad, pueden estar relacionadas con una intolerancia a los carbohidratos.

Este tipo de intolerancia ocurre cuando el cuerpo no logra descomponer y absorber adecuadamente ciertos azúcares de los alimentos. Como resultado, estos azúcares llegan sin digerir al intestino, donde las bacterias los fermentan, generando gases y atrayendo agua, lo que provoca los síntomas molestos.

¿Cómo se digieren normalmente los carbohidratos?

Los carbohidratos son una fuente principal de energía en nuestra dieta. Para que el cuerpo los use, primero deben transformarse en azúcares simples (como glucosa y fructosa) que el intestino puede absorber. Este proceso comienza al masticar los alimentos y continúa en el estómago y el intestino delgado, donde enzimas especiales descomponen los azúcares más complejos.

Estas enzimas viven en la superficie del intestino y se encargan de convertir azúcares como la lactosa (presente en la leche), la sacarosa (azúcar común) o la maltosa (presente en cereales) en formas más simples.

¿Qué pasa cuando el cuerpo no tiene suficientes enzimas?

Cuando estas enzimas están ausentes o no funcionan bien, los carbohidratos no se digieren correctamente. Esto se conoce como mala digestión o maldigestión. Hay dos tipos principales:

  • Primaria o congénita: Es hereditaria, es decir, desde el nacimiento el cuerpo no produce ciertas enzimas.
  • Secundaria o adquirida: Se desarrolla más adelante por daños en el intestino, infecciones, medicamentos, o enfermedades como la celiaquía.

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas más comunes incluyen:

  • Gases
  • Hinchazón
  • Diarrea
  • Dolor o cólicos abdominales
  • Sensación de plenitud

Estos se producen porque los carbohidratos no digeridos son fermentados por bacterias, lo que genera gases y aumenta el agua en el intestino.

¿Qué tipos de carbohidratos pueden causar problemas?

  • Lactosa: Presente en productos lácteos.
  • Sacarosa: Azúcar de mesa, presente en muchos dulces y alimentos procesados.
  • Fructosa: Azúcar presente en frutas, miel y jarabes.
  • Almidones y otros azúcares complejos: Como los que se encuentran en cereales, legumbres y papas.

También hay un grupo de alimentos conocidos como FODMAPs que incluyen varios tipos de azúcares que se fermentan fácilmente en el intestino y pueden causar síntomas similares.

¿Cómo se diagnostica?

Detectar este problema puede ser complicado, ya que los síntomas se parecen mucho a los del síndrome del intestino irritable. Algunos métodos usados son:

  • Pruebas de aliento: Se mide el gas que se exhala después de tomar una bebida con un tipo de azúcar (como lactosa o fructosa). Si se produce mucho hidrógeno o metano, significa que el azúcar no fue digerido.
  • Biopsias intestinales: Durante una endoscopia, se puede tomar una muestra del intestino para analizar la actividad de las enzimas.
  • Pruebas genéticas: Para detectar mutaciones que causan deficiencia congénita de ciertas enzimas.
  • Pruebas de provocación: Consiste en ingerir un tipo específico de azúcar y observar si aparecen síntomas.

¿Cómo se trata?

La base del tratamiento es modificar la alimentación. A diferencia de una alergia alimentaria (donde se elimina completamente el alimento), en la intolerancia a carbohidratos se busca reducir la cantidad que se consume para evitar síntomas, pero permitiendo que la persona siga disfrutando de una dieta variada.

Este ajuste puede tardar semanas y requiere paciencia. Por eso, es recomendable contar con la ayuda de un nutricionista especializado, que ayude a identificar qué alimentos causan problemas y cómo reemplazarlos sin afectar la nutrición.

Además, existen enzimas en forma de suplemento que pueden tomarse antes de comer ciertos alimentos:

  • Lactasa, para quienes no digieren la lactosa.
  • Sacrosidasa, para quienes tienen intolerancia a la sacarosa.

Casos específicos

Lactosa

Muchas personas tienen poca lactasa en el intestino, especialmente en países asiáticos, africanos y latinoamericanos. Aun así, no todas desarrollan síntomas.

  • Diagnóstico: Se hace con pruebas de aliento o midiendo la glucosa en sangre después de consumir lactosa.
  • Tratamiento: No es necesario eliminar todos los lácteos. Muchos pueden consumir queso curado o yogures. También se pueden usar tabletas de lactasa.

Sacarosa (azúcar común)

La deficiencia de sacarasa-isomaltasa (CSID) puede ser hereditaria o adquirida. Se ha descubierto que muchas personas con síntomas similares al intestino irritable en realidad tienen este problema.

  • Síntomas: Diarrea frecuente, hinchazón y molestias después de comer azúcar o almidones.
  • Tratamiento: Dieta sin sacarosa y, en algunos casos, reducción del almidón. Sacrosidasa puede ser muy efectiva.

Fructosa

Se encuentra naturalmente en muchas frutas y en productos procesados con jarabe de maíz alto en fructosa. Su absorción en el intestino es limitada.

  • Diagnóstico: Se usa una prueba de aliento.
  • Tratamiento: Reducir el consumo a menos de 10 g/día y evitar azúcares como sorbitol o manitol. No hay enzimas aprobadas, pero un estudio sugiere que una enzima llamada isomerasa de xilosa podría ayudar en el futuro.

Conclusión

La intolerancia a los carbohidratos es una causa frecuente y mal entendida de molestias digestivas. Muchas personas que han sido diagnosticadas con síndrome del intestino irritable pueden tener en realidad un problema para digerir ciertos azúcares.

El diagnóstico requiere una evaluación detallada, y el tratamiento se basa principalmente en cambios dietéticos personalizados. Con la ayuda adecuada, la mayoría de los pacientes puede lograr una gran mejoría en sus síntomas sin tener que hacer dietas extremas.

Si sufre molestias frecuentes después de comer, consulte con su médico sobre la posibilidad de una intolerancia a carbohidratos. Un buen diagnóstico puede marcar la diferencia en su calidad de vida.

Puede encontrar más información en esta revisión del American College of Gastroenterology publicada en la revista American Journal of Gastroenterology en abril de 2025


Onofre Alarcón
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