Riesgos para el hígado de los suplementos naturales

En los últimos años ha aumentado el uso de productos herbales y suplementos dietéticos, especialmente en países occidentales. Muchas personas los consumen porque creen que son seguros al ser “naturales” y porque son fáciles de comprar sin receta. Sin embargo, los estudios muestran que esta percepción no siempre es correcta: estos productos pueden causar daños importantes en el hígado, a veces incluso más graves que los producidos por medicamentos convencionales.

Un análisis realizado en España, basado en un registro de casos de daño hepático entre 1994 y 2016, encontró que alrededor del 4% de los casos estaban relacionados con suplementos herbales o dietéticos. Aunque esta proporción no es muy alta, sí resulta preocupante por la gravedad de los casos y por el aumento del consumo de estos productos. Además, otros estudios internacionales indican que el problema podría ser mayor en otros países.

Las personas afectadas suelen ser más jóvenes que aquellas que sufren daño hepático por medicamentos tradicionales, y en su mayoría son mujeres. Esto se relaciona con el hecho de que muchas mujeres utilizan estos productos para perder peso o para aliviar síntomas como la menopausia, la ansiedad o el cansancio. De hecho, casi la mitad de los casos analizados estaban asociados con productos destinados a adelgazar.

Uno de los aspectos más preocupantes es que el daño hepático causado por estos suplementos puede ser más grave. Algunos pacientes desarrollan insuficiencia hepática aguda, una situación en la que el hígado deja de funcionar correctamente y que puede requerir un trasplante o incluso provocar la muerte. Estudios recientes señalan que las personas que sufren daño hepático por estos productos tienen más probabilidades de necesitar un trasplante o fallecer que aquellas afectadas por medicamentos convencionales.

Este mayor riesgo no es casual. El tipo de daño que producen estos suplementos suele afectar directamente a las células del hígado, lo que está asociado con una evolución más grave. Además, en muchos casos los síntomas pueden tardar en detectarse o diagnosticarse, lo que empeora el pronóstico. A veces, los pacientes llegan tarde al especialista, cuando el daño ya es importante.

Los síntomas más habituales incluyen ictericia (color amarillo en la piel y los ojos), malestar general y alteraciones en los análisis de sangre. En algunos casos también aparecen reacciones del organismo, como fiebre o erupciones. Sin embargo, no siempre hay señales claras al principio, lo que puede retrasar el diagnóstico.

Otro problema importante es que muchos de estos productos contienen mezclas de varios ingredientes. Esto hace difícil identificar cuál es el responsable del daño. Además, algunos productos pueden estar mal etiquetados o contener sustancias no declaradas, lo que aumenta el riesgo. Entre los ingredientes más frecuentemente implicados se encuentra el extracto de té verde, así como productos comerciales y combinaciones de varias plantas.

La falta de regulación es un factor clave. A diferencia de los medicamentos, muchos suplementos no pasan controles estrictos de seguridad antes de salir al mercado. Esto significa que pueden venderse sin pruebas sólidas de que son seguros o eficaces. En algunos casos, incluso pueden contener contaminantes o ingredientes farmacológicos ocultos.

Además, existe un problema de comunicación: muchos pacientes no informan a sus médicos de que están tomando estos productos. Se estima que entre un 30% y un 40% no lo mencionan. Esto dificulta mucho el diagnóstico, ya que el médico puede no relacionar el daño hepático con el consumo de suplementos.

También se ha observado que algunos pacientes vuelven a tomar el producto que les causó daño sin saberlo, lo que provoca recaídas. Esto suele ocurrir porque el problema inicial no se identificó correctamente o porque no se informó adecuadamente al paciente. Este tipo de situaciones aumenta el riesgo de complicaciones graves.

Otro punto importante es que no todos los productos herbales tienen el mismo nivel de riesgo. Algunos, como ciertos suplementos usados en culturismo, pueden causar síntomas llamativos pero no suelen provocar la muerte. En cambio, otros productos, especialmente los utilizados para perder peso o “desintoxicar” el organismo, se asocian con daños más graves y con mayor riesgo de complicaciones.

Los estudios más recientes también destacan que el daño hepático por productos herbales puede ser más “silencioso” al principio, pero evolucionar de forma más grave con el tiempo. Esto significa que una evaluación temprana puede no reflejar la verdadera gravedad del problema, y que el seguimiento a más largo plazo es fundamental.

A pesar de estos riesgos, muchos pacientes se recuperan si el problema se detecta a tiempo y se suspende el producto. Sin embargo, algunos casos requieren hospitalización, trasplante de hígado o pueden terminar en fallecimiento. Por ello, es fundamental actuar de forma rápida ante cualquier sospecha.

En conclusión, los suplementos herbales y dietéticos no son tan inocuos como se suele pensar. Aunque pueden tener beneficios en algunos casos, también pueden causar daños graves en el hígado, incluso más severos que los medicamentos tradicionales. Es necesario aumentar la información y la concienciación tanto en la población como en los profesionales sanitarios. También es importante mejorar la regulación de estos productos y fomentar que los pacientes informen siempre a sus médicos sobre cualquier suplemento que estén tomando. Una detección temprana y un diagnóstico correcto pueden marcar la diferencia entre una recuperación completa y una complicación grave.

Onofre Alarcón
Últimas entradas de Onofre Alarcón (ver todo)