Ya casi no se oye en las consultas médicas aquello de «el siguiente, por favor». Antes, tras abrirse la puerta del despacho, nos asomábamos a la sala de espera para llamar a un nuevo paciente. Hoy, esas palabras -u otras similares- han sido sustituidas por sistemas automáticos. Al llegar al hospital, al centro de salud o a la clínica, se le asigna al paciente una clave que recibe en su móvil o que aparece en una pantalla, generalmente precedida por un aviso sonoro.
Este es solo uno de los muchos cambios que hemos presenciado en el ejercicio de la Medicina en los últimos tiempos; una transformación menor en apariencia, pero quizá representativa de algo más profundo que ya está en marcha y que no tiene vuelta atrás.
Esa frase la repetí yo mismo en incontables ocasiones a lo largo de muchos años de trabajo. Era la antesala del encuentro con el paciente, a menudo una persona que atravesaba momentos difíciles. El acto previo a todas las consultas, esas que nos permiten a los médicos asomarnos al alma humana en toda su diversidad y complejidad. Pacientes que, en no pocas ocasiones, dejan en nosotros una huella indeleble.
He ido reuniendo algunas de esas anécdotas vividas en el ejercicio de mi profesión, y he podido reflejar varias de ellas en este libro, que lleva por título precisamente esa frase: «El siguiente, por favor».
Aunque los nombres han sido cambiados, todas las historias son reales. He tenido el privilegio de vivirlas como testigo directo.
Espero haber aprendido algo de todas ellas.
Pueden conseguir el libro en:
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