Los productos de herbolario han sido utilizados durante siglos por diferentes culturas para tratar síntomas y enfermedades. Recientemente su uso en los países occidentales está aumentando de forma significativa. Se usan para perder peso, como complementos dietéticos en gente que practica deportes pero también para mejorar el bienestar y para aliviar síntomas de enfermedades crónicas. Mucha gente piensa que dado que son “naturales” tienen que ser efectivos y seguros. Sin embargo esta creencia es errónea. Una revisión reciente en la revista Gastroenterology alerta de los posibles efectos secundarios sobre el hígado de algunas de estas sustancias.

Seta

Estos productos no son más seguros que los medicamentos y en ocasiones han llegado a producir daño hepático, a veces tan grave como para precisar un trasplante hepático o incluso llegar a causar la muerte de los pacientes. Además en numerosas ocasiones no hay estudios científicos serios que demuestren de manera convincente su utilidad para el tratamiento de enfermedades. Muchos de ellos no tienen controles estrictos y se venden sin precaución alguna a través de Internet. En la Unión Europea estos productos deben estar registrados según la Directiva 2004/24/EC. Se le exige un uso previo de al menos 30 años, incluyendo al menos15 en Europa y que sean “fiables en base a su largo uso y experiencia previa”. Sin embargo estas normas son muy laxas y numerosos productos de herbolario no las cumplen.

Hay varios tipos diferentes de estos productos:

-Productos de herbolario derivados de plantas, hojas, semillas o raíces

-Derivados químicos de origen botánico. Entre ellos están los salicilatos, el digital o la quinina entre otros. Hasta mediados de los años 80 más del 80% de los fármacos eran derivados de plantas Hoy son aproximadamente el 15% de los medicamentos

-En tercer lugar están los productos industriales comerciales de herbolario que producen y comercializan productos con nombres comerciales. Son el tipo predominante hoy día en Occidente. Suelen estar dirigidos a mejorar el bienestar general de la persona y a tratar determinados padecimientos. Estos productos generalmente tienen múltiples constituyentes a los que a veces se les añaden vitaminas o minerales. Se seleccionan en función de los efectos individuales de sus componentes pero se desconocen los efectos de las posibles interacciones de los distintos compuestos y muy pocos de ellos han sido estudiados científicamente.

En un estudio del año 2014 hecho en seis países europeos con más de 2000 consumidores el 19% admitía utilizar suplementos de este tipo de forma habitual  (Garcia-Alvarez, A., Egan, B., Klein, S. et al. Usage of plant food supplements across six European countries: findings from the PlantLIBRA Consumer Survey. PLoS One. 2014; 9: e92265)

Mucha gente cree que los medicamentos tradicionales pueden causar efectos secundarios. Otros no los toman porque se crea un conflicto con sus creencias sobre lo que es bueno y no para la salud. Otras personas creen que los productos derivados de plantas han sido usados durante siglos tienen que ser por fuerza efectivos y seguros. Numerosas páginas de Internet reafirman estas creencias.

Los médicos deben estar atentos al uso de estos productos, porque mucha gente no quiere facilitar información sobre su consumo o simplemente al verlo como algo natural y por tanto carente supuestamente de posibles efectos secundarios los consideran tan seguros como tomar un simple vaso de agua.

Los productos de herbolario son utilizados para complementar la medicación convencional en algunas ocasiones y en otras como una alternativa a los productos farmacéuticos. Obviamente utilizar estos productos para tratar enfermedades como el cáncer, la diabetes o enfermedades hepáticas o cardiovasculares comporta un grave riesgo para la salud del paciente La gente que los usa como complemento tiene por objeto influir sobre la historia natural de la enfermedad, sentirse mejor, reducir los efectos secundarios o aliviar lo síntomas entre otros

Efectos adversos de los productos de herbolario sobre el hígado

Algunos de estos productos pueden tener efectos secundarios porque interfieren  con fármacos que toman los pacientes, como anticoagulantes, ansiolíticos, cortisona o metotrexate. En la siguiente tabla se pueden ver algunas de dichas interacciones:

Interacciones fármacos y hierbas

La idea generalizada de que los productos de herbolario son seguros “per se” es errónea. De hecho se han descrito numerosos casos de toxicidad hepática relacionada con estos productos.

  •  Té verde. Cuando se toma en cantidad moderada es seguro. Sin embargo contiene numerosos productos, incluyendo polifenoles que en dosis altas pueden producir daño hepático.
  • Chaparral (Larrea tridentata). Se utiliza para perder peso. Hay estudios que demuestran que puede producir desde elevación moderada de las enzimas hepáticas hasta fallo hepático fulminante.
  •  Camedrio (Teucrium chamaedrys). El  Teucrium chamaedrys, también conocido por los nombres comunes de zamarrilla de los muros, carrasquilla, germandrina o germander en inglés Se ha usado para deshacer las piedras de la vesícula biliar. Hay casos publicados de fallo hepático grave en personas que lo utilizaron para perder peso
  •  Kava kava (Piper methysticum). También se conoce como Kava, Yaqona, Sakau y ava.Ha sido utilizado para tratar ansiedad y depresión Hay más de 100 casos descritos de fallo hepático fulminante y hepatotoxicidad por lo que se ha prohibido su comercialización
  •  Palma enana americana. Se ha usado para la hipertrofia prostática. Puede producir tanto colestasis como daño hepatocelular .
  •  Curcuma longa (turmeric). Es de la familia del jengibre, un producto muy utilizado en la cocina hindú

En esta tabla se resumen algunos de estos productos y efectos secundarios que producen

hierbas