Consultar por un abdomen distendido es cada vez más frecuente. Muchos pacientes suelen decir que tienen “inflamación” aunque se refieren a la hinchazón abdominal, una sensación de plenitud, presión o gas atrapado en el abdomen, mientras que la distensión es un aumento medible del tamaño abdominal. Otras causas de aumento del tamaño abdominal incluyen la presencia de ascitis—líquido libre dentro del abdomen- la obesidad abdominal, o la existencia de quistes ováricos o i causo una obstrucción intestinal. Estas enfermedades se diagnostican generalmente mediante el examen físico y, si es necesario, por imágenes abdominales.
La hinchazón y la distensión afectan entre el 20 y el 30 por ciento de la población general, y más del 90 por ciento de los pacientes con síndrome del intestino irritable (SII).
Pueden tener una causa orgánica, como el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, la enfermedad celíaca o la intolerancia a la lactosa, o pueden ser debidas más frecuentemente a trastornos gastrointestinales funcionales. Estos trastornos incluyen el colon irritable, el estreñimiento funcional, la diarrea funcional y la hinchazón/distensión abdominal funcional.
La causa de la hinchazón abdominal es multifactorial e incluye factores como la cantidad y tipo de gas intestinal, el contenido osmótico y de agua en la luz intestinal, la flora bacteriana intestinal, la motilidad y los tiempos de tránsito, y las alteraciones en la sensibilidad visceral.
Los pacientes a menudo atribuyen la hinchazón a un exceso de gas. Sin embargo la cantidad de gas intestinal en pacientes que refieren estas molestias es similar a la de los controles sanos. La sensibilidad aumentada a la distensión gaseosa o una respuesta motora exagerada a cantidades normales de gas pueden ser responsables de los síntomas.
La microbiota intestinal también juega un papel en la hinchazón abdominal, posiblemente a través de la disbiosis que afecta al epitelio, el sistema inmunológico, el sistema nervioso entérico y el sistema nervioso central.
También podría deberse a la descoordinación del llamado reflejo abdominofrénico. Lo que sucede en estos pacientes es que hay un desplazamiento del diafragma hacia abajo en respuesta a aumentos de pequeñas cantidades en el gas intraluminal. Esto ocasiona una protrusión visible de la pared abdominal.
Cómo se diagnostica
Se debe hacer una historia clínica y un examen físico detallado, valorando la relación de los síntomas con la dieta, la variación diurna y la presencia de otros síntomas gastrointestinales funcionales. La hinchazón funcional generalmente aumenta a lo largo del día y puede seguir a la ingesta de ciertos alimentos.
Normalmente su médico le solicitará una serie de análisis- hemograma completo y serologías para la enfermedad celíaca, prueba de aliento para el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, una prueba de intolerancia a la lactosa…En algunos casos puede ser necesario hacer otros estudios como una endoscopia o una ecografía
Los criterios de Roma IV para el diagnóstico de hinchazón funcional incluyen:
- Hinchazón o distensión recurrente, al menos un día por semana durante al menos tres meses, con inicio de los síntomas al menos seis meses antes del diagnóstico.
- Criterios insuficientes para un diagnóstico de SII, estreñimiento funcional, diarrea funcional o síndrome de malestar posprandial.
Cómo se trata
Se deben evitar evitar alimentos que aumenten la flatulencia, como judías cebollas, ajo, apio, zanahorias, pasas, plátanos, albaricoques, ciruelas y coles de Bruselas, Una dieta baja en FODMAP puede ser útil en pacientes con síntomas persistentes. Se deben restringir las bebidas carbonatadas y seguir una dieta sin gluten en pacientes con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten no celíaca. El ejercicio leve y mantener una postura erguida también pueden ayudar a mejorar la hinchazón.
En pacientes con sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado-SIBO-, se indica tratamiento antibiótico. En casos de intolerancia a la lactosa, se recomienda la restricción de lactosa y el uso de enzimas orales. Se deben evitar agentes anticolinérgicos, opioides y bloqueadores de calcio debido a sus efectos sobre la motilidad intestinal. También es importante tratar el estreñimiento concurrente.
Hay algunas técnicas experimentales como la biorretroalimentación respiratoria guiada por electromiografía (EMG) pero son muy pocos los centros donde se aplican
En casos donde la hinchazón y la distensión están asociadas con estreñimiento éste debe corregirse la terapia de biorretroalimentación anorrectal puede ser útil.
Los neuromoduladores centrales, como los antidepresivos tricíclicos a dosis bajas, pueden ser efectivos en pacientes con síntomas refractarios. Otras terapias, como los agentes antiespumantes (simeticona), adsorbentes (carbón activado) y probióticos, no tienen evidencia clara de eficacia,
Evaluación Adicional
En casos seleccionados, la evaluación adicional puede incluir estudios de vaciado gástrico, evaluación endoscópica e imágenes pancreáticas, especialmente en presencia de síntomas alarmantes como anemia, diarrea o pérdida de peso no intencional.
Tratamiento
Se recomienda evitar alimentos que aumenten la flatulencia, como frijoles, cebollas, apio, zanahorias, pasas, plátanos, albaricoques, ciruelas, coles de Bruselas, germen de trigo, pretzels y bagels. Una dieta baja en FODMAP puede ser útil en pacientes con síntomas persistentes. Otras recomendaciones incluyen restringir bebidas carbonatadas y seguir una dieta sin gluten en pacientes con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten no celíaca. El ejercicio leve y mantener una postura erguida también pueden ayudar a mejorar la hinchazón.
En pacientes con sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, se indica tratamiento antibiótico. En casos de intolerancia a la lactosa, se recomienda la restricción de lactosa y el uso de enzimas orales. Se deben evitar agentes anticolinérgicos, opioides y bloqueadores de calcio debido a sus efectos sobre la motilidad intestinal. También es importante tratar el estreñimiento concurrente.
La biorretroalimentación respiratoria guiada por electromiografía (EMG) puede disminuir la distensión en pacientes con distensión abdominal funcional. La respiración diafragmática, similar a la utilizada para el eructo supragástrico, puede ser efectiva para tratar la distensión debida a APD.
En casos donde la hinchazón y la distensión están asociadas con estreñimiento, la terapia de biorretroalimentación anorrectal puede ser útil.
Los neuromoduladores centrales, como los antidepresivos tricíclicos a dosis bajas, pueden ser efectivos en pacientes con síntomas refractarios. Otras terapias, como los agentes antiespumantes (simeticona), adsorbentes (carbón activado) y probióticos, no tienen evidencia clara de eficacia, aunque los probióticos pueden mejorar los síntomas en pacientes con SII, aunque la magnitud del beneficio y las cepas más efectivas son inciertas.
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