La lactancia materna es una práctica común entre mujeres en edad fértil y ofrece grandes beneficios para los bebés. La Academia Americana de Pediatría recomienda amamantar hasta los 2 años o más si la madre y el niño lo desean. Sin embargo, cuando una madre necesita hacerse una endoscopia (un procedimiento para observar el interior del aparato digestivo), pueden surgir dudas sobre la seguridad de la lactancia y el uso de medicamentos durante este proceso. Un artículo reciente ayuda a resolver estas preguntas.
Muchos médicos no están bien capacitados sobre cómo aconsejar a mujeres lactantes antes, durante y después de estos procedimientos. Esto hace que las madres reciban consejos contradictorios, lo que puede afectar la lactancia, la salud del bebé y la confianza de la madre.
Desafíos de las madres lactantes
Amamantar requiere tiempo, esfuerzo, y planificación. Las madres deben vaciar sus pechos cada 2 a 4 horas, ya sea amamantando directamente o usando extractores de leche. Si no se vacían los pechos con frecuencia, pueden presentarse problemas como obstrucción de los conductos mamarios, mastitis (infección), y disminución en la producción de leche.
Además, decirle a la madre que deseche su leche (“sacar y tirar”) por muchas horas después de un procedimiento puede dañar la relación de lactancia. También existe la preocupación de que si el bebé se acostumbra al biberón durante ese tiempo, luego prefiera este método por ser más fácil.
Medicamentos y la leche materna
Los medicamentos usados durante una endoscopia (como los sedantes) pueden pasar a la leche materna en pequeñas cantidades. Esto ocurre mediante un proceso natural llamado difusión pasiva. Cuanto más alto sea el nivel del medicamento en la sangre de la madre, más probabilidad hay de que pase a la leche.
Los factores que hacen que un medicamento pase más fácilmente a la leche son:
- Bajo peso molecular.
- Baja unión a proteínas.
- Alta solubilidad en grasa.
- Cierta acidez o alcalinidad.
Para evaluar el riesgo al bebé, se usa un valor llamado “dosis relativa infantil” (RID), que compara cuánta medicina llega al bebé con la cantidad que recibió la madre. Si ese valor es menor al 10%, se considera seguro en la mayoría de los casos.
Medicamentos comunes y lactancia
Los medicamentos más usados durante la sedación para endoscopias son:
- Midazolam: se disuelve fácilmente en agua, actúa rápido y desaparece rápido del cuerpo. Tiene un RID bajo (0.3%). Es seguro volver a amamantar cuando la madre esté despierta y alerta.
- Fentanilo: es más potente, se disuelve en grasa y también desaparece rápido. Tiene un RID del 1.0% y se considera seguro.
- Propofol: también se disuelve en grasa y se elimina rápidamente del cuerpo. Su RID es del 0.1%. A veces puede dar un color verdoso a la leche materna, pero no es peligroso.
En resumen, todos estos medicamentos son seguros para la lactancia en la mayoría de los casos. Las madres pueden volver a amamantar una vez estén completamente despiertas después del procedimiento. En el caso de bebés prematuros o recién nacidos (menos de 30 días), algunos recomiendan esperar de 6 a 8 horas antes de amamantar por precaución, aunque esta recomendación no tiene evidencia clara.
Consejos prácticos para médicos y madres
A pesar de que las guías médicas oficiales sobre este tema datan del año 2012, el conocimiento ha avanzado. Hoy se sabe que la mayoría de los medicamentos utilizados en endoscopias no requieren suspender la lactancia.
Sin embargo, algunos médicos siguen recomendando que las madres suspendan la lactancia o tiren su leche después del procedimiento, por miedo a perjudicar al bebé. Pero estas recomendaciones no están basadas en evidencia científica y pueden hacer más difícil que la madre acceda a atención médica o mantenga la lactancia con éxito.
El consejo de los autores del artículo es claro: si la madre está despierta, estable y alerta después de la sedación (ya sea moderada o con propofol), puede volver a amamantar o extraerse leche sin problemas.
Durante la preparación de la endoscopia (por ejemplo, si se trata de una colonoscopia que requiere tomar laxantes), se recomienda que la madre beba más agua de lo normal. Esto ayuda a mantener su producción de leche. Además, en el día del procedimiento, dar líquidos por vía intravenosa puede evitar que baje la cantidad de leche.
También es importante facilitar el acceso a extractores de leche y espacios donde la madre pueda usarlos y almacenar la leche durante su estancia en el hospital o centro médico.
Otras recomendaciones útiles
Si aún existe preocupación por la cantidad de medicamento en la leche, se puede sugerir a la madre que:
- Mezcle la leche extraída después del procedimiento con leche fresca, para diluirla.
- Congele la leche extraída ese día y la use más adelante, cuando el bebé sea más grande.
Además, el consentimiento informado antes de la endoscopia debe incluir una conversación sobre la seguridad de los medicamentos usados y los deseos de la madre en relación con la lactancia. En el caso de bebés prematuros o con problemas de salud, se debe evaluar cada situación individualmente.
Conclusión
El hecho de que una madre esté lactando no debe ser motivo para posponer o evitar una endoscopia necesaria. Los médicos deben conocer los aspectos especiales de estas pacientes y adaptar el manejo clínico para apoyarlas.
Hace falta más investigación sobre cómo se manejan estos casos en distintos centros médicos y sobre cuántas madres lactantes requieren estos procedimientos. También es necesario actualizar las guías oficiales para que reflejen el conocimiento actual y se eviten restricciones innecesarias.
Con la información adecuada, es posible realizar procedimientos endoscópicos con seguridad sin interrumpir la lactancia, respetando los derechos y necesidades tanto de la madre como del bebé.
- Impacto del trabajo nocturno en la salud digestiva - 28 abril, 2026
- Tratamiento con budesonida de la esofagitis eosinofílica - 21 abril, 2026
- Colon irritable: más allá del estrés - 14 abril, 2026