La esteatosis hepática o hígado graso no alcohólico se refiere a la presencia de grasa dentro del hígado cuando no hay otras causas (consumo del alcohol por ejemplo) para la acumulación secundaria de grasa hepática. Puede encontrar más información sobre el hígado graso en este enlace. La mayor parte del contenido de este artículo ha sido obtenido del Clinical Gastroenterology and Hepatology de julio de 2014.

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Qué es el hígado graso: El hígado graso no alcohólico afecta a un porcentaje significativo de la población (en torno al 30-40% de la población en USA).Entre un 2% y un 12% de las personas con hígado graso pueden acabar desarrollando una inflamación del hígado llamada esteatohepatitis -nonalcoholic steatohepatitis o NASH en inglés- . La NASH puede llegar a producir cirrosis. Se calcula que en el año 2020 la cirrosis producida por este tipo de hepatitis será una de las primeras causas de indicación de trasplante hepático.

Qué relación hay entre el hígado graso y los problemas cardiovasculares. Además de esto el hígado graso y la NASH producen un aumento del riesgo de problemas cardiovasculares, porque se asocian con frecuencia con el síndrome metabólico, la resistencia a la insulina y la dislipemia -aumento del colesterol y/o los triglicéridos – Por tanto los pacientes con hígado graso deben ser estudiados para determinar sus factores de riesgo cardiovascular.Los problemas cardiovasculares son una causa muy frecuente de morbimortalidad en pacientes con hígado graso no alcohólico, como se ha demostrado en distintos estudios.

Studies

Cómo se mide el riesgo cardiovascular.Hay diferentes formas de estimar el riesgo cardiovascular en un paciente Uno de los más usados en el Framingham Risk Score (FRS) . El FRS incluye sexo, edad, colesterol, HDL, tabaquismo e hipertensón y  predice el riesgo de infarto o muerte relacionada con problemas cardiovasculares en los siguientes 10 años.El síndrome metabólico es muy frecuente en pacientes con hígado graso no alcohólico y se asocia también con un aumento del riesgo de problemas cardiovasculares y con mortalidad. Por tanto es importante determinar si el paciente con hígado graso tiene o no un síndrome metabólico. El síndrome metabólico es definido por el National Cholesterol Education Program (NCEP)  como la presencia de tres o más de los siguientes factores:(1) Aumento de los niveles de triglicéridos (≥150 mg/dL); (2) HDL bajo (<40 mg/dL en hombres , <50 mg/dL en mujeres); (3) aumento de los niveles de glucosa en sangre (≥110 mg/dL); (4) hipertensión (≥130/85 mm Hg o toma de tratamiento antihipertensivo); (5) obesidad abdominal (circunferencia de la cintura: >102 cm en hombres, >88 cm en mujeres).

Cómo se trata el hígado graso Dieta: Hay pocos datos sobre cuál puede ser la dieta ideal para los pacientes con hígado graso. Las dietas bajas en carbohidratos podrían disminuir la concentración intrahepática de triglicéridos y además tienen un efecto beneficioso sobre los lípidos de la sangre. Para disminuir el colesterol LDL (el colesterol “malo” ) se aconseja una dieta baja en grasas saturadas (<7% de las calorías totales ) y colesterol (<200 mg/d).

Ejercicio: La práctica habitual de ejercicio aeróbico disminuye los niveles de triglicéridos y LDL y aumenta el niveles de colesterol HDL (el colesterol “bueno”). Se debe hacer al menos 30 minutos diarios de ejercicio como parte del tratamiento de la hiperlipidemia. El ejercicio además por sí mismo reduce los niveles de las transaminasas y del contenido en triglicéridos del hígado.

Tabaco y alcohol:Fumar aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares.El consumo moderado de alcohol (una copa de vino diaria en mujeres y dos en varones) puede aumentar el colesterol HDL y puede ser útil en reducir el riesgo de problemas cardiovasculares. Algunos estudios (Dunn, W. J Hepatol. 2012; 57: 384–391) han sugerido que el consumo moderado de alcohol podría proteger contra el desarrollo de hígado graso. Sin embargo no hay datos para determinar el impacto del consumo de alcohol en pacientes que ya tienen hígado graso o NASH y por lo tanto no se puede recomendar su consumo en pacientes con estos problemas.

Apnea obstructiva del sueño:La apnea del sueño se caracteriza por periodos de cese de la respiración mientras el paciente duerme, produciendo desaturación de oxígeno. La apnea del sueño aumenta el riesgo de síndrome metabólico, riesgo cardiovascular y muerte súbita. Hay algunos estudios que establecen una posible relación entre apnea del sueño y esteatosis hepática por lo que se debe descartar la apnea en pacientes con este problema hepático.

Diabetes mellitus: La diabetes es muy frecuente en pacientes con hígado graso. Debe descartarse que el paciente con esteatosis tenga diabetes y es muy importante llevar un control adecuado de las cifras de glucosa y de hemoglobina glicosilada.

Medicamentos:Estatinas: Las estatinas reducen de manera significativa el riesgo cardiovascular en pacientes con hígado graso y por tanto deben ser utilizadas en pacientes con esteatosis que tengan niveles altos de colesterol o triglicéridos y que requieran tratamiento para reducir el nivel del colesterol y triglicéridos. Hay incluso algunos estudios científicos que sugieren que podrían ser útiles en el tratamiento específico del hígado graso, aunque los resultados aún no son definitivos. Aunque existe cierta preocupación popular sobre el tema, el riesgo de hepatotoxicidad inducida por las estatinas no es mayor en los pacientes es baja y no es mayor que la de la población general por lo que pueden usarse en estos pacientes sin ningún problema.

 Acidos grasos omega 3: Si se necesita algún tratamiento adicional además de las estatinas los omega tres se pueden usar con seguridad en los pacientes con esteatosis. Los omega-3 bajan los niveles de riglicéridos porque disminuyen la secreción de liporpoteínas de muy baja densidad de los hepatocitos.

Fenofibratos: Son también un tratamiento efectivo para la hipertrigliceridemia y pueden ser usados sin problemas en los pacientes con hígado graso.

Los objetivos del tratamiento se resumen en el siguiente esquema:

Treatment