En numerosas ocasiones los pacientes con colon irritable o dispepsia funcional nos refieren que sus síntomas empeoran tras las comidas. Los médicos especialistas en Aparato Digestivo oímos que los pacientes nos dicen “todo lo que como me sienta mal“. Es conocida la asociación entre la ingesta de alimentos y la aparición de síntomas gastrointestinales. La frecuencia con que los pacientes con colon irritable o dispepsia creen tener  intolerancia a algunos alimentos es al menos dos veces mayor que en el resto de la población.

La creencia de que la comida es la causa o al menos el desencadenante de los síntomas intestinales ha llevado a realizar estudios científicos para confirmar esta suposición. Se ha intentado ver si estos pacientes tienen intolerancia a alimentos mediante test cutáneos de alergia alimentaria, determinación de inmunoglobulinas de los alimentos y otras pruebas de alergia alimentaria. Sin embargo ninguno de estas pruebas es útil. También se han intentado numerosas dietas (sin gluten, sin trigo, libres de carbohidratos, dietas “anti candidiasis” y otros tipos de dietas de exclusión), sin resultado. Muchísimos pacientes adultos se hacen los llamados test de intolerancia a alimentos en farmacias o en “consultas” de naturópatas. Estos test no tienen validez científica alguna.No hay evidencia ni estudios científicos que avalen la validez de los llamados “test de intolerancia alimentaria” que ofrecen muchos laboratorios privados y que suelen medir la IgG específica a alimentos múltiples (la elevación de anticuerpos IgG específicos no indica reactividad clínica al alimento, sino más bien lo contrario), u otros que se basan en pruebas citotóxicas, como el Novo Immogenics, o el más conocido test de Alcat, también llamado “test de respuesta celular a sustancias externas”, que se basa en medir cambios en los leucocitos tras exponerlos a una serie de alimentos (se ha visto por ejemplo que los resultados del test varían de una vez a otra si se repite en el mismo paciente).

Por todo esto los médicos especialistas en Aparato Digestivo solíamos ser un poco escépticos sobre la utilidad de las dietas para el colon irritable. Sin embargo nuevos estudios y publicaciones científicas  parecen haber encontrado una respuesta que explica el  por qué tantos pacientes se quejan de que la comida les produce molestias y empeora sus síntomas.

Por qué la comida desencadena síntomas digestivos.Todo el tubo digestivo está tapizado por una red de nervios que se disponen a lo largo de las capas de la piel del esófago, estómago intestino delgado e intestino grueso o colon. Esta red se denomina sistema nervioso entérico o SNE y juega un papel clave en el funcionamiento del aparato digestivo. El SNE regula de forma autónoma, es decir independiente del cerebro, funciones de secreción de sustancias, sensibilidad, movimiento y absorción de alimentos. De hecho se le denomina también el cerebro entérico, es decir el cerebro intestinal. Se sabe que los síntomas de los pacientes con colon irritable o con dispepsia funcional se originan primariamente a partir del tubo digestivo y específicamente del sistema nervioso entérico (SNE).

En condiciones normales las fibras nerviosas del SNE responden a estímulos de baja intensidad que se producen en la luz intestinal. Esos estímulos (el gas, el alimento…) actúan sobre todo a través de unos sensores llamados receptores de presión y receptores químicos. Lo que ocurre dentro de la luz intestinal se registra mediante dos estímulos principales: fuerzas físicas o mecánicas (por la distensión de la pared intestinal) y estímulos químicos.

Gráfica 2

Normalmente muy poca de dicha actividad alcanzará el cerebro de forma consciente y tiene por tanto pocos efectos sobre los movimientos del tubo digestivo. En contraste cuando los estímulos son más intensos desencadenarán sensaciones molestas o dolorosas y producirán alteraciones del movimiento intestinal.

Como se puede ver en la gráfica, estudios recientes sobre el papel de los alimentos en estas enfermedades demuestran que los llamados alimentos FODMAP (siglas en inglés de oligo, di y mono-sacáridos fermentables y polioles) al llegar al tubo digestivo producen tanto un estímulo químico como una distensión de la pared del tubo digestivo. Estas dos acciones, química y mecánica, servirán de señal al SNE que captará estas sensaciones y las transmitirá al cerebro (estoy lleno, tengo ganas de ir al baño, tengo gases…). El cerebro a su vez mandará las órdenes para que se produzcan los movimientos o peristalsis del tubo digestivo.

En la mayor parte de los pacientes con trastornos funcionales digestivos hay un cambio en la relación entre la intensidad de los estímulos, la percepción que se tiene de los mismos (el hallazgo característico de la hipersensibilidad visceral) y la respuesta de la motilidad o movimiento intestinal. De esta forma estímulos de baja intensidad que no tendrían que notarse ni producir molestias pueden ser percibidos como dañinos y dolorosos y se producen respuestas alteradas del movimiento del tubo digestivo. Por eso los pacientes con colon irritable o dispepsia se sienten llenos de gases que les molestan o les llegan a producir dolor, pueden tener retortijones con la necesidad de ir corriendo al baño o notan que las digestiones son muy lentas.La comida por tanto puede interactuar con los mecanismos implicados en la aparición de los síntomas de varias maneras, como puede verse en la siguiente figura:

Gráfica

-Adaptado de: Gibson Pr et al. Diet for Functional Gut Symptoms. Am J Gastroenterol 2012; 107:657–666

Los alimentos son una fuente fisiológica de estímulo del sistema nervioso entérico. La comida produce distensión de la luz del tubo digestivo por su simple presencia física pero también por efectos secundarios como la formación de gas a partir de la fermentación bacteriana.

  • La comida tiene además una gran cantidad de estimulantes químicos potenciales, como los salicilatos, aminas y glutamatos, benzoatos, sulfitos y nitratos.Las sustancias químicas de los alimentos son estimulantes muy importantes del sistema nervioso entérico. En personas con hipersensibilidad visceral (que aparece en pacientes con colon irritable) una estimulación normal producida por dichas sustancias químicas puede producir respuestas exageradas apareciendo dolor, diarrea y otras molestias. Los salicilatos se encuentran en la mayor parte de las plantas y se sabe que desencadenan enfermedades no digestivas como reacciones anafilácticas, urticaria y asma en personas susceptibles. Los componentes de la comida también pueden influir sobre la composición de la flora intestinal.
  • Los pacientes con dispepsia y colon irritable tiene una mayor sensibilidad al gas intestinal. El gas en el intestino delgado distal y el colon se genera a partir del aire tragado, pero también del que se produce por la fermentación de las bacterias sobre los carbohidratos de la dieta. Los FODMAPs son oligo, di y mono sacáridos fermentables y polioles, es decir carbohidratos de cadena corta poco absorbibles, que debido a su pequeño tamaño molecular y a que fermentan por la acción de la flora intestinal, rápidamente distienden la luz del tubo digestivo con líquido y gas. Estas sustancias son muy numerosas en la dieta y pueden producir distensión de la luz del tubo digestivo por el cambio de volumen de su contenido.

Por tanto si reducimos la exposición a algunos productos químicos de los alimentos y a aquellos alimentos que produzcan distensión abdominal podríamos aliviar los síntomas de los pacientes. En conclusión una dieta adecuada baja en FODMAPs y en algunos casos en lactosa y fructosa puede ser efectiva en la mayoría de los pacientes con trastornos funcionales gastrointestinales.

DIETA baja en FODMAP: NORMAS GENERALES La utilidad de una dieta FODMAP ha sido evaluada en múltiples estudios. Se deben segur una serie de recomendaciones antes de seguir estas dietas:

1-Tener un diagnóstico previo de padecer un trastorno funcional digestivo por parte de un médico especialista en aparato digestivo

2-Descartar intolerancia a lactosa y fructosa

3-Asesoramiento por un dietista experto en el tema

 

Gráfica 3

 

La dieta sin FODMAP se basa en evitar aquellos alimentos ricos en fructosa, fructanos o levanos, lactosa, polioles (alcoholes de azúcar) y aditivos. Existen numerosos estudios que demuestran que eliminando gran parte de estas sustancias, es posible disminuir la sintomatología del colon irritable. Aunque los oligosacáridos y polioles se deben evitar la dieta debe personalizarse en función de la presencia o no en cada persona de malabsorción de fructosa y/o lactosa

Recomendaciones generales para la dieta en la dispepsia y el colon irritable

  • Llevar un diario dietético, en el que deberá apuntar todo lo que come y la sintomatología (dolor abdominal, gases, distensión (inflamación de la barriga), diarrea y/o estreñimiento de ese día.
  • Personas que requieran una atención nutricional especial (niños, embarazados, personas con enfermedades crónicas) deberán seguir esta dieta sólo bajo la supervisión de un nutricionista/dietista con experiencia en dietas terapéuticas. Una dieta muy restrictiva tiene el riesgo de ser nutricionalmente inadecuada.
  • Deberá tener presente siempre, no sólo la lista de alimentos restringidos, sino también la opciones que se le han propuesto para sustituir o reemplazar dichos alimentos y poder llevar así una dieta variada.
  • Recuerde que no todas las personas son iguales. Habrá alimentos que usted tolere bien y otras personas no. Por esto es importante llevar un diario dietético.
  • Lea detenidamente los ingredientes en el etiquetado de los alimentos antes de consumirlos.
  • Evitar tomar fruta en exceso, aunque sea baja en fructosa. Procure tomarla siempre acompañada de otro alimento.
  • Se recomienda llevar a cabo la dieta durante al menos 6 a 8 semanas, y valorar si ha habido mejoría de los síntomas. A partir de éste momento, es posible reintroducir alimentos de forma paulatina y siguiendo las recomendaciones del nutricionista/dietista.
  • Durante las 6 a 8 semanas del inicio de la dieta, eliminará todos los grupos de alimentos que se detallan a continuación.

Procedimiento a seguir

  1. Eliminar aquellos alimentos ricos en fructosa o que contengan un mayor contenido de fructosa que de glucosa, los fructanos o levanos y los galacto-oligosacáridos (GOS):
  1. Evitar los alimentos que contengan polioles (sorbitol, manitol, maltitol, isomaltitol, xylitol) y aditivos.
  1. Eliminar la lactosa. Este paso sólo es necesario si a usted se le ha realizado el “Test de Intolerancia a la Lactosa” y ha sido positivo.

Recomendaciones personalizadas: Personas con enfermedades como diabetes, HTA , enfermedad inflamatoria intestinal, insuficiencia renal, etc pueden necesitar recomendaciones específicas. Para poder seguir una dieta sin FODMAPs se debe consultar con un dietista experto en el tema

BIBLIOGRAFIA