Uso del balón intragástrico para el tratamiento de la obesidad

La obesidad es un problema creciente. Se asocia con numerosas patologías como la diabetes, la hipertensión o el hígado graso. Por este motivo se investiga sobre diversas técnicas farmacológicas, quirúrgicas o endoscópicas para su tratamiento. Desde hace años se utilizan los valores intragástricos para el tratamiento de la obesidad. Básicamente consiste en colocar mediante endoscopia un balón lleno de aire o líquido en la cámara gástrica. Esto hace que el paciente sienta saciedad con la ingesta de cantidades pequeñas de comida y que se retrase el vaciamiento del estómago, produciendo una pérdida de peso.

Colocación mediante endoscopia de un balón intragástrico


Pueden estar indicados para pacientes con índice de masa corporal entre 27 y 35 kg/m2. Por encima de este índice se recomienda valorar cirugía bariátrica.

Aunque los balones intragástricos son una opción plausible para los pacientes que buscan perder peso, es esencial comprender que para que sean efectivos el paciente deberá mantener una serie de cambios en su dieta y estilo de vida. Al mismo tiempo, también es importante que los pacientes conozcan los posibles efectos adversos y la tolerabilidad asociados con los balones.

No se deben usar tampoco en los siguientes casos:
-Cirugía gástrica previa
-Trastornos de la coagulación
-Lesión hemorrágica en el tracto gastrointestinal
-Embarazo o deseo de quedar embarazada
-Alcoholismo o adicción a las drogas
-Enfermedad hepática grave
-Contraindicaciones para la endoscopia

Se ha publicado una revisión de la Asociación Americana de Gastroenterología -AGA- sobre las recomendaciones en el uso del balón intragástrico. En las personas con obesidad que buscan una opción para bajar de peso que no han logrado con estrategias convencionales, la AGA sugiere que el uso del balón intragástrico junto con una modificación del estilo de vida puede ser más beneficioso que esto último solamente.Por tanto tras la colocación del balón se recomienda modificaciones sustanciales del estilo de vida para mantener la pérdida de peso.

El paciente debe saber que el porcentaje de complicaciones -vómitos, dolor, intolerancia, hemorragia- es del 7-10% de los casos. Se recomienda el uso de antieméticos durante dos semanas tras la colocación del balón. Asimismo mientras el paciente lo lleve deberá utilizar omeprazol o derivados para prevenir complicaciones.

Esta revisión de los datos disponible en la literatura hecha por la Asociación Americana de Gastroenterología sugiere que la terapia con balones intragástricos junto con modificación del estilo de vida es una intervención eficaz para perder peso. Además parecen producir mejoras en los parámetros metabólicos y las comorbilidades médicas. Sin embargo, se desconoce la eficacia a largo plazo más allá de un año.

Tampoco hay aún datos suficientes para saber si los balones solos y / o con terapias concomitantes pueden ser suficientes para algunos pacientes, mientras que en otros pacientes pueden servir solamente como un puente para intervenciones de pérdida de peso a más largo plazo, como la cirugía bariátrica.

También se necesitan estudios sobre el papel del ejercicio en el mantenimiento de la pérdida de peso después de la colocación de un balón. Aunque el riesgo de efectos secundarios graves es relativamente bajo, la retirada temprana del balón debido a intolerancia al dispositivo es bastante común.

Es fundamental explicar al paciente que después de la retirada del balón se recomiendan intervenciones de mantenimiento o pérdida de peso. Estas incluyen cambios en la dieta, farmacoterapia, repetición del IGB o cirugía bariátrica según cada caso. La AGA reconoce finalmente las limitaciones de la evidencia disponible sobre este tema, así como los posibles factores de confusión basados en los distintos tipos de balón intragástrico disponibles en la actualidad.