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Helicobacter pylori y reflujo: 10 preguntas que suelen hacer los pacientes

¿Tener Helicobacter pylori aumenta el riesgo de sufrir reflujo?
No está demostrado. La relación entre Helicobacter pylori y la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es compleja. Algunos estudios incluso han observado que las personas infectadas presentan menos reflujo, esófago de Barrett y cáncer de esófago. Sin embargo, otros estudios no han encontrado ninguna relación significativa. Por tanto, no podemos decir que H. pylori sea una causa del reflujo ni que proteja de él.

¿Por qué se ha relacionado entonces Helicobacter pylori con el reflujo?
Porque la infección puede modificar la cantidad de ácido que produce el estómago. Y aquí está la clave: no todas las infecciones producen el mismo efecto.

Cuando la inflamación afecta principalmente a la parte final del estómago, puede aumentar la producción de ácido. En cambio, cuando afecta sobre todo a la parte superior del estómago o a todo el estómago durante muchos años, puede producir atrofia y disminuir la cantidad de ácido.

Por eso, dependiendo del tipo de infección, H. pylori podría favorecer o, paradójicamente, reducir la agresividad del reflujo.

¿Si tengo Helicobacter pylori y reflujo, debo eliminar la bacteria?
Si existe una indicación médica para erradicar H. pylori, debe tratarse. No se recomienda mantener la infección para intentar protegerse del reflujo.

La infección está relacionada con enfermedades importantes del estómago, entre ellas la úlcera péptica y el cáncer gástrico. El posible efecto que pueda tener sobre el reflujo no debe ser un motivo para mantenerla.

¿Eliminar Helicobacter pylori puede provocar reflujo?
En algunos pacientes puede ocurrir, pero no es lo habitual.

La situación más característica se produce cuando la infección ha provocado una gastritis importante y ha reducido durante años la producción de ácido. Al eliminar la bacteria, el estómago puede recuperar parte de su capacidad para producir ácido. En determinadas personas esto puede hacer aparecer un reflujo que anteriormente era poco evidente.

Este fenómeno parece tener especial importancia cuando existe además una hernia de hiato, uno de los factores que favorecen el reflujo.

¿La erradicación de Helicobacter empeora el reflujo que ya tengo?
Los datos disponibles indican que, en general, no.

Los estudios realizados en pacientes con reflujo previo no han demostrado que eliminar H. pylori provoque un empeoramiento importante de los síntomas ni que aumente de forma significativa la aparición de esofagitis.

Por tanto, tener ERGE no es, por sí mismo, una razón para evitar el tratamiento de H. pylori.

¿Puede incluso mejorar el reflujo después de eliminar la bacteria?
En algunos pacientes, sí. Esto podría ocurrir especialmente cuando la infección afecta principalmente a la parte final del estómago y aumenta la producción de ácido.

Sin embargo, la erradicación de H. pylori no debe considerarse un tratamiento para la enfermedad por reflujo. Su objetivo es eliminar una infección que puede causar otras enfermedades importantes.

¿Por qué algunas personas parecen tener menos reflujo cuando tienen Helicobacter?
En las infecciones prolongadas que afectan al cuerpo del estómago puede aparecer una gastritis atrófica. Al deteriorarse las células que producen ácido, disminuye la acidez del estómago.

Esto puede reducir la agresividad del contenido que asciende al esófago. Es posible, por tanto, que algunas personas tengan una especie de “protección” frente al daño ácido, aunque esto no significa que la infección sea beneficiosa.

De hecho, la gastritis atrófica causada por H. pylori puede tener consecuencias importantes para la salud del estómago.

¿Qué relación existe entre Helicobacter y el omeprazol?
Los medicamentos como omeprazol, esomeprazol, pantoprazol y otros inhibidores de la bomba de protones reducen la producción de ácido. Cuando se utilizan durante mucho tiempo en personas infectadas por H. pylori, pueden modificar la distribución de la gastritis y favorecer que esta afecte al cuerpo del estómago.

A largo plazo, esto puede favorecer la aparición de gastritis atrófica y se ha relacionado potencialmente con un mayor riesgo de cáncer gástrico.

Por esta razón, algunos grupos de expertos recomiendan valorar la búsqueda de H. pylori en determinadas personas que necesitan tratamiento prolongado con estos medicamentos.

¿Entonces hay que buscar Helicobacter en todas las personas con reflujo?
No. El hecho de tener reflujo no significa que haya que buscar o tratar H. pylori de forma sistemática.

La decisión de realizar la prueba debe basarse en las indicaciones propias de la infección y en las características del paciente. El tratamiento de H. pylori no debe utilizarse simplemente como una estrategia para tratar la ERGE.

¿Cuál es entonces el mensaje más importante?
Que Helicobacter pylori y el reflujo pueden coexistir, pero no son dos enfermedades necesariamente relacionadas de forma directa.

La bacteria puede modificar la producción de ácido del estómago y, dependiendo del tipo de gastritis que produzca, ese efecto puede ser diferente. Eliminarla puede hacer que aumente la acidez en algunos pacientes con gastritis atrófica, pero los estudios no demuestran que la erradicación empeore habitualmente el reflujo.

Por tanto, si una persona tiene una indicación para eliminar H. pylorino debería evitar el tratamiento por miedo a desarrollar reflujo.

En medicina, como ocurre con frecuencia, una asociación estadística no significa necesariamente una relación de causa y efecto. El descenso de H. pylori y el aumento del reflujo observado durante las últimas décadas son un dato interesante, pero no permiten concluir que esta bacteria sea “protectora” frente al reflujo.

La conclusión práctica es sencilla: si hay que eliminar Helicobacter pylori, se debe eliminar; y si existe reflujo, debe tratarse el reflujo según sus propias características. Son dos problemas que deben valorarse de forma independiente.

Onofre Alarcón