La esofagitis eosinofílica (EoE) es una enfermedad crónica del esófago producida por una reacción del sistema inmunitario. Provoca síntomas relacionados con el paso de los alimentos por el esófago y una inflamación en la que predominan unas células llamadas eosinófilos. El síntoma fundamental es la sensación de dificultad para que pasen los alimento a lo largo del esófago. En algunas ocasiones puede llegar a quedar atrapados en el mismo, sin poder avanzar, precisando una endoscopia urgente para extraerlos El tratamiento puede incluir medicamentos, cambios en la alimentación y, cuando existen estrechamientos del esófago, dilataciones. El objetivo no es solo mejorar los síntomas, sino también conseguir que desaparezca la inflamación observada en las biopsias y las alteraciones que pueden verse en la endoscopia.
¿Qué relación tiene la alimentación con la enfermedad?
La alimentación tiene un papel importante en la EoE. Aunque muchas personas con esta enfermedad presentan alergias alimentarias, la EoE no parece ser una alergia alimentaria clásica e inmediata, como la que puede producir urticaria o anafilaxia. El mecanismo parece depender sobre todo de una reacción inmunitaria más lenta, relacionada con determinados tipos de células defensivas.
La mejor prueba de que algunos alimentos participan en la enfermedad es que, cuando se eliminan determinados alimentos de la dieta, muchos pacientes mejoran y las biopsias del esófago se normalizan. Además, al volver a introducir determinados alimentos, la inflamación puede reaparecer.
Esto explica por qué las pruebas habituales de alergia no son especialmente útiles para decidir qué alimentos deben eliminarse. En particular, las pruebas cutáneas y otras pruebas dirigidas a detectar alergias inmediatas no identifican de forma fiable los alimentos responsables de la EoE.
¿Qué dietas pueden utilizarse?
Existen tres estrategias principales:
Dieta de eliminación empírica: se eliminan directamente los alimentos que con más frecuencia desencadenan EoE.
Dieta basada en pruebas de alergia: se eliminan los alimentos que resultan positivos en determinadas pruebas.
Dieta elemental: se sustituyen todos los alimentos por una fórmula basada en aminoácidos.
Actualmente, la dieta de eliminación empírica es la opción preferida. Las dietas basadas en pruebas de alergia han perdido protagonismo porque las pruebas disponibles no predicen bien qué alimentos provocan la EoE. La dieta elemental es muy eficaz, pero resulta mucho más difícil de mantener.
¿Qué alimento debe eliminarse primero?
La recomendación del documento es comenzar de forma sencilla: eliminar la leche de vaca y todos sus derivados, incluyendo leche utilizada en alimentos preparados, mantequilla, yogur y queso. También se recomienda evitar inicialmente la leche de otros mamíferos, como la de cabra.
La razón es que la leche de vaca es el desencadenante alimentario identificado con mayor frecuencia, especialmente en niños, aunque también es muy importante en adultos.
Una ventaja importante de esta estrategia es que no obliga a eliminar muchos alimentos desde el principio. Si no funciona, pueden añadirse progresivamente otras restricciones.
El siguiente paso puede consistir en eliminar, además de la leche, trigo, soja o huevo. Si tampoco funciona, puede utilizarse una dieta de cuatro alimentos, habitualmente eliminando leche, huevo, trigo y soja. En casos seleccionados se puede llegar a una dieta de seis alimentos, añadiendo frutos secos y pescado/marisco.
¿Es mejor eliminar muchos alimentos desde el principio?
No necesariamente.
Las dietas más restrictivas pueden conseguir buenos resultados, pero son mucho más difíciles de seguir. Los estudios muestran que eliminar únicamente la leche puede conseguir resultados similares a dietas que eliminan cuatro o seis grupos de alimentos, especialmente en adultos.
En un estudio con 129 adultos, la desaparición de la inflamación en las biopsias fue similar con la eliminación únicamente de leche y con la eliminación de seis grupos de alimentos: 34 frente a 40 %. En niños también se observaron resultados similares entre la eliminación de leche y la dieta de cuatro alimentos.
Por ello, actualmente tiene sentido comenzar con una dieta poco restrictiva y aumentar progresivamente las restricciones solo si es necesario.
¿Qué eficacia tiene?
Las dietas de eliminación consiguen una desaparición de la inflamación en aproximadamente el 40-70 % de los pacientes.
La dieta de seis alimentos es más eficaz que las dietas menos restrictivas en algunos estudios, pero también es mucho más difícil de mantener. La dieta elemental, basada exclusivamente en fórmulas de aminoácidos, alcanza una respuesta cercana al 95 %, pero su dificultad hace que se reserve generalmente para situaciones especiales o para pacientes que no responden a otras estrategias.
Además, es importante recordar que los síntomas y la inflamación observada en las biopsias no siempre evolucionan de forma paralela. Sentirse mejor no significa necesariamente que la inflamación haya desaparecido.
¿Cómo se realiza la dieta?
Habitualmente se mantiene la dieta inicial durante unas ocho semanas. Después se valoran los síntomas y se realiza una nueva endoscopia con biopsias para comprobar si la inflamación ha desaparecido.
Si existe mejoría, los alimentos eliminados se reintroducen uno a uno. De esta forma se intenta identificar cuáles son realmente responsables de la enfermedad y evitar restricciones innecesarias.
Si al reintroducir un alimento vuelven los síntomas o aparece nuevamente inflamación, se vuelve a retirar. La inflamación puede reaparecer rápidamente después de introducir de nuevo el alimento, incluso en pocos días.
Por tanto, el objetivo final no es mantener indefinidamente una dieta extremadamente restrictiva, sino encontrar la dieta más amplia posible que permita mantener controlada la enfermedad.
Importancia del nutricionista
Las dietas de eliminación pueden producir déficits nutricionales, ser costosas y afectar considerablemente a la calidad de vida. En los niños pueden incluso provocar rechazo o aversión a determinados alimentos.
Por ello, cuando sea posible, se recomienda contar con un dietista-nutricionista familiarizado con alergias alimentarias, que ayude a encontrar sustitutos adecuados, mantener una alimentación equilibrada y evitar deficiencias nutricionales.
La dificultad para seguir las dietas aumenta cuanto mayor es el número de alimentos eliminados. Aproximadamente un tercio de los niños que siguen una dieta de eliminación no la cumple adecuadamente.
¿Qué ocurre si la dieta no funciona?
Antes de concluir que la dieta ha fracasado hay que comprobar varias posibilidades: que no se haya eliminado el alimento responsable, que existan varios alimentos desencadenantes, que haya habido dificultades para cumplir la dieta o que exista otro factor implicado.
Si la dieta inicial no funciona, se pu
La estrategia dietética actual de la EoE ha evolucionado hacia un enfoque progresivo y lo menos restrictivo posible. La recomendación de partida es eliminar la leche de vaca, mantener esta dieta unas ocho semanas y comprobar la respuesta mediante síntomas, endoscopia y biopsias. Si no existe respuesta, se añaden progresivamente otros alimentos, como trigo, soja o huevo.
La dieta elemental es la que obtiene mejores resultados, pero su dificultad limita mucho su utilización. Las pruebas convencionales de alergia no son suficientemente fiables para seleccionar los alimentos responsables.
El principio fundamental es, por tanto: eliminar inicialmente pocos alimentos, comprobar objetivamente la respuesta y reintroducirlos de forma ordenada para identificar los desencadenantes reales, evitando restricciones dietéticas innecesarias a largo plazo.
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