Desde hace unos años se ha extendido como una epidemia la idea equivocada de que el omeprazol o sus derivados, los IBP o inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, rabeprazol, pantoprazol, esomeprazol, lansoprazol) son peligrosos. No hay día de consulta sin que algún paciente nos pregunte si es seguro tomar el omeprazol. Incluso en ocasiones lo suspenden, preocupados por su posibles efectos secundarios. Se comenta que producen pérdida de calcio, osteoporosis, falta de hierro y vitamina B12, problemas renales y hasta demencia.

Ya hemos hablado en ocasiones anteriores en este blog sobre la seguridad y los posibles efectos secundarios del omeprazol. Lo hacemos de nuevo porque en el número de marzo de 2017 de la Revista Gastroenterology de la Asociación Americana de Gastroenterología se hace una revisión de expertos sobre el tema. Las conclusiones son las siguientes (he traducido literalmente):

“Las diferencias basales entre los usuarios de IBP y los no usuarios hace que sea muy difícil estudiar sus poteciales efectos secundarios de forma retrospectiva. A pesar de que hay una gran número de estudios al respecto la calidad de la evidencia sobre los efectos secundaios de los IBP es baja o muy baja . Cuando el omeprazol o sus derivados se indican de forma apropiada , sus beneficios probablemente superan sus posibles riesgos. Cuando se indican incorrectamente, sus modestos riesgos se hacen importantes porque no hay ningún beneficio en tomarlos. Actualmente hay insuficiente evidencia para recomendar estrategias específicas para disminuir sus efectos adversos”

Después de analizar los estudios publicados a la fecha los autores concluyen que NO es cierto que el omeprazol y sus derivados se asocien con mayor riesgo de fallo renal, demencia, fracturas óseas, infarto de miocardio, mayor probabilidad de infecciones por Salmonellas o Campylobacter o de peritonitis bacteriana espontánea, neumonías (ni en pacientes ambulatorios ni en los ingresados en una UCI), falta de calcio ni de hierro, cáncer gástrico ni cáncer de colon y tampoco de tumores gástricos neuroendocrinos.

Sí parece haber una asociación con un aumento de síndrome de sobrecrecimiento bacteriano y de infección por Clostridium difficile (menor que la que hay con antibióticos) y sobre todo en niños, pero son muy raras. Podría haber además una cierta relación con falta de magnesio y algunos estudios (no todos) también encuentran casos de  déficit de B12.

Es decir, si se lo ha prescrito un médico correctamente puede usted tomar el omeprazol con tranquilidad, sin preocuparse por sus supuestos efectos secundarios y sin tener que medirse el hierro, el calcio ni la vitamina B12.

En el articulo se hacen además una serie de recomendaciones de buena práctica clínica que se resumen a continuación

  1. Recomendación de buena práctica 1: Los pacientes con reflujo y complicaciones relacionadas con el ácido como la esofagitis erosiva o la estenosis pépticas deben tomar IBP para la curación a corto plazo y para el control de síntomas a largo plazo.
  2. Recomendación de buena práctica 2: Los pacientes con reflujo no complicado que responden al uso a corto plazo de IBP deben intentar posteriormente reducirlos o suspenderlos. Si no pueden deben hacerse una pHmetría esofágica antes de usarlos de por vida para ayudar a distinguir el reflujo de síntomas funcionales, especialmente los pacientes con síntomas atípicos o que no tienen factores predisponentes (obesidad, hernia de hiato… ).
  3. Recomendación de buena práctica 3: Los pacientes con esófago de Barrett y reflujo sintomático deben tomar IBP a largo plazo.
  4. Recomendación de buena práctica 4: Los pacientes asintomáticos con esófago de Barrett deben considerar tomar IBP a largo plazo .
  5. Recomendación de buena práctica 5: Los pacientes con riesgo alto de hemorragia por úlcera relacionada con aspirina o antiinflamtorios deben tomar IBP si siguen con dichos fármacos.
  6. Recomendación de buena práctica 6: La dosis de IBP a largo plazo debe ser reevaluada peródicamente de tal forma que se indique la dosis efectiva más baja para cada situación.
  7. Recomendación de buena práctica 7: Los pacientes que tomen IBP no deben usar probióticos para prevenir infecciones.
  8. Recomendación de buena práctica 8: Los usuarios de IBP a largo plazo no deben aumentar rutinariamente su ingesta de calcio, vitamina B12 o magnesio más allá de las recomendaciones dietéticas habituales.
  9. Recomendación de buena práctica 9: Los pacientes con tratamientos prolongados con IBP no deben hacerse controles de densitometrías óseas, creatinina sérica, magnesio ni vitamina B12.
  10. Recomendación de buena práctica 10: No hay por qué cambiar de tipo de IBP por sus potenciales riesgos.