Esofagitis: qué es, cómo se trata

La esofagitis erosiva es una de las complicaciones de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) Estas complicaciones pueden surgir por la inflamación directa causada por el reflujo o como consecuencia del proceso de reparación (por ejemplo, estenosis o estrechamiento del esófago y esófago de Barrett).

La esofagitis erosiva ocurre cuando un reflujo excesivo de ácido y pepsina del estómago asciende hasta el esófago . Esto causa lesiones de las capas superficiales de la mucosa esofágica, provocando erosiones y úlceras. Los pacientes pueden no tener síntomas o presentar acidez, regurgitación, dificultad para tragar y dolor al tragar. Una hernia de hiato favorece la aparición de esofagitis, pero ésta puede existir con o sin hernia.

Vídeo de un paciente con una esofagitis aguda

El esófago de Barrett es el reemplazo del epitelio escamoso estratificado que normalmente recubre la parte inferior del esófago por un epitelio columnar metaplásico. Este cambio en el tejido resulta de la ERGE crónica y predispone al desarrollo de cáncer de esófago.

Los estrechamientos o estenosis pépticas del esófago aparecen por proceso de cicatrización de la esofagitis ulcerativa. Los pacientes pueden tener dificultad para tragar alimentos sólidos e incluso impactación de comida en algunas ocasiones. El tratamiento generalmente implica dilatación a través de la endoscopia, combinada con terapia para suprimir el ácido mediante omeprazol o derivados.

La esofagitis erosiva está asociada con un riesgo de dos a tres veces mayor de desarrollar cáncer de esófago. Por eso es importante diagnosticarla y tratarla a tiempo.

El tratamiento de la esofagitis puede ser médico -con los denominados inhibidores de la bomba de protones, es decir el omeprazol y similares– o quirúrgico. Debe seguirse también una serie de recomendaciones dietéticas, evitando algunos alimentos que pueden empeorar los síntomas.

Onofre Alarcón