La salud del hígado: una nueva forma de entenderla
Tradicionalmente, la medicina se ha centrado en tratar las enfermedades del hígado una vez que ya están presentes, sin dedicar suficiente atención a prevenirlas. Sin embargo, la creciente cantidad de personas afectadas y los avances en métodos no invasivos de diagnóstico han generado un cambio de enfoque: hoy se habla cada vez más de salud hepática, es decir, de cómo mantener el hígado sano antes de que aparezcan enfermedades.
Esta idea no es nueva en otras áreas de la salud. Por ejemplo, en cardiología ya existe el concepto de “salud cardiovascular”, que no se limita a no tener enfermedades del corazón, sino que implica llevar un estilo de vida saludable que proteja al corazón. Lo mismo se está haciendo con la salud del cerebro y del sistema digestivo. Ahora, en publicaciones recientes se propone hacer lo mismo con el hígado.
¿Por qué es tan importante?
Las enfermedades crónicas del hígado (abreviadas como CLD, por sus siglas en inglés) se han convertido en un grave problema de salud pública. Causan más de 2 millones de muertes al año en todo el mundo y están entre las principales causas de discapacidad. Muchas veces estas enfermedades terminan en cirrosis (una lesión avanzada del hígado) o en cáncer hepático.
Además, tratar estas enfermedades es muy costoso. Solo en Estados Unidos, el tratamiento de la cirrosis costó más de 32 mil millones de dólares en 2016.
¿Qué causa estas enfermedades?
Hay varias razones por las que el hígado puede enfermarse:
- Infecciones virales como la hepatitis B y C.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Sobrepeso u obesidad.
- Diabetes tipo 2.
- Mala alimentación y sedentarismo.
La buena noticia es que muchas de estas causas se pueden prevenir o controlar. Por ejemplo, dejar el alcohol o bajar de peso puede detener el daño hepático, reducir la inflamación del hígado e incluso hacer que las lesiones mejoren.
¿Qué es la “salud hepática”?
Así como se habla de salud del corazón o del cerebro, se propone una definición de salud hepática (LH, por sus siglas en inglés) basada en cinco áreas:
- No tener enfermedades del hígado conocidas, como la acumulación de grasa (esteatosis) o la hepatitis viral.
- Llevar un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada, actividad física regular y poco o nada de alcohol.
- Tener buenos indicadores de salud, como un peso adecuado (índice de masa corporal menor de 25) y niveles normales de azúcar en sangre en ayunas (menos de 100 mg/dL).
- Contar con resultados normales en los análisis de sangre del hígado, especialmente en enzimas llamadas AST, ALT y GGT.
- No mostrar señales de fibrosis hepática, es decir, cicatrices que indican daño en el hígado.
¿Cómo mantener un hígado sano?
A continuación, se explican las claves para cuidar la salud del hígado de manera sencilla:
- Dieta y ejercicio: Seguir una alimentación tipo mediterránea (rica en verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva) y evitar productos ultraprocesados y azucarados es clave. Hacer ejercicio regularmente también ayuda a reducir la grasa en el hígado y prevenir el daño.
- Alcohol: El consumo de alcohol está directamente relacionado con enfermedades del hígado. Superar los 14 copas semanales en hombres o 7 en mujeres ya supone un riesgo claro. Además, el consumo en jóvenes está aumentando preocupantemente, por lo que se recomienda limitar o evitar el alcohol como medida de salud pública.
- Peso corporal: El exceso de peso, sobre todo la grasa abdominal, aumenta el riesgo de enfermedades hepáticas. Aunque el índice de masa corporal (IMC) no lo mide todo, se usa como referencia básica. Idealmente debe estar por debajo de 25 (o 23 en personas asiáticas).
- Glucosa en sangre: Tener azúcar alta en ayunas es un indicio de riesgo. Muchas personas con diabetes tipo 2 también tienen daño en el hígado, incluso si no lo saben.
- Análisis de sangre del hígado: Las enzimas AST, ALT y GGT indican si el hígado está funcionando bien o si hay daño. Aunque hay cierta discusión sobre los valores “normales”, lo importante es que estos estén bajos y estables.
- Detectar fibrosis a tiempo: La fibrosis es una cicatriz interna en el hígado que puede avanzar a enfermedades más graves. Hoy existen métodos simples y sin dolor (como los índices FIB -4 o el LiverRisk) para detectarla a tiempo en la población general.
Conclusión: hacia una cultura de prevención
Pese al gran impacto de las enfermedades hepáticas, no ha habido un esfuerzo generalizado para prevenirlas, salvo en el caso de la hepatitis B y C. Esta propuesta busca cambiar eso.
Crear una definición clara de salud hepática podría ser un gran paso para diseñar campañas de prevención, educar a la población y mejorar la calidad de vida de millones de personas. Además, muchas de las recomendaciones para cuidar el hígado también ayudan al corazón, lo cual refuerza aún más la importancia de promover hábitos saludables en general.
La salud del hígado no es solo cosa de médicos. Es un asunto que empieza en la alimentación, el ejercicio y las decisiones que tomamos cada día.
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