La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE ) es una de las afecciones digestivas más comunes. Se produce cuando el contenido del estómago regresa al esófago y causa síntomas o complicaciones. Los más típicos son la acidez (ardor en el pecho) y la regurgitación (subida de ácido o comida hacia la boca). En algunos casos puede causar tos crónica, ronquera o asma, aunque no siempre el reflujo es la causa. Resumimos una revisión del Colegio Americano de Gastroenterología sobre el tema-
Diagnóstico
- Síntomas clásicos sin señales de alarma:
Si una persona tiene acidez y regurgitación, sin dificultad para tragar, pérdida de peso o sangrado, se recomienda probar un tratamiento de 8 semanas con inhibidores de la bomba de protones (IBP ) una vez al día antes de desayunar. - Suspensión del tratamiento:
Si los síntomas mejoran, se debe intentar suspender el IBP. Si regresan, puede necesitarse terapia prolongada o exámenes adicionales. - Endoscopia digestiva alta:
Se recomienda en personas con dificultad para tragar, pérdida de peso, sangrado, o si los síntomas no mejoran con IBP. También para detectar esófago de Barrett, una complicación que puede aumentar el riesgo de cáncer. - Estudios de reflujo (pH o impedancia):
Si el diagnóstico no es claro y la endoscopia es normal, se puede medir el ácido en el esófago (sin tomar IBP) para confirmar el reflujo.
No se recomienda hacer este examen en personas con daño grave del esófago ya comprobado. - Otros estudios:
No se recomienda la radiografía con bario para diagnosticar reflujo.
La manometría esofágica (medición de la fuerza de los músculos del esófago) no sirve para diagnosticar ERGE, pero se usa antes de una cirugía antirreflujo para descartar otros problemas como acalasia.
Tratamiento
El tratamiento tiene varios componentes: cambios en el estilo de vida, medicamentos, y en algunos casos cirugía o procedimientos endoscópicos.
1. Cambios en el estilo de vida
- Bajar de peso si hay sobrepeso u obesidad.
- Evitar comer 2-3 horas antes de acostarse.
- Dejar de fumar y reducir alcohol.
- Evitar comidas que desencadenen síntomas: fritos, picantes, chocolate, café, bebidas gaseosas, cítricos o comidas grasosas.
- Elevar la cabecera de la cama para los síntomas nocturnos.
- Dormir del lado izquierdo puede reducir el reflujo.
Estas medidas ayudan, aunque las evidencias científicas son variables.
2. Tratamiento farmacológico
Los medicamentos principales son los inhibidores de bomba de protones (IBP ) como omeprazol, pantoprazol, esomeprazol, lansoprazol o rabeprazol.
- Son más eficaces que los bloqueadores H2 (como ranitidina o famotidina) para curar la esofagitis y aliviar los síntomas.
- Deben tomarse 30–60 minutos antes de comer, preferiblemente antes del desayuno.
- Si se necesita mantenimiento, usar la dosis más baja efectiva.
- En casos leves o sin daño en el esófago, se puede usar tratamiento “a demanda” (solo cuando haya síntomas).
Si una persona no mejora con un IBP, se puede cambiar a otro, pero no se recomienda hacer más de un cambio.
Otros medicamentos:
- H2 bloqueadores pueden usarse en la noche si los síntomas son nocturnos, pero su efecto disminuye con el tiempo.
- Baclofeno solo se recomienda si se demuestra reflujo persistente con estudios, pues tiene efectos secundarios.
- Procinéticos (como metoclopramida) no se recomiendan salvo que haya retraso en el vaciado del estómago.
- Sucralfato solo se usa en el embarazo.
3. Tratamiento en el embarazo
Primero se recomiendan medidas de estilo de vida. Si no son suficientes, se pueden usar antiácidos, alginatos o sucralfato, y luego H2 bloqueadores o IBP (excepto omeprazol, que es categoría C de la FDA).
Síntomas extraesofágicos
A veces el reflujo causa o agrava tos, ronquera, dolor de garganta o asma, pero no siempre es el origen.
Por eso, antes de atribuir estos síntomas al reflujo, se deben buscar otras causas (problemas de garganta, pulmones o alergias).
- Si solo hay síntomas fuera del esófago (por ejemplo, tos o ronquera sin acidez), se recomienda hacer pruebas de reflujo antes de usar IBP.
- Si hay síntomas típicos y extraesofágicos, puede probarse un tratamiento con IBP dos veces al día durante 8–12 semanas.
- Si no hay mejora, se aconseja realizar endoscopia y monitoreo de reflujo.
- La laringoscopia (revisión de la garganta) no basta para diagnosticar reflujo.
Tratamiento quirúrgico o endoscópico
La cirugía antirreflujo puede considerarse cuando:
- Hay reflujo confirmado con pruebas.
- Los síntomas persisten pese a tratamiento médico.
- Existen complicaciones como esofagitis grave o hernia hiatal grande.
Opciones:
- Funduplicatura laparoscópica (cirugía clásica y eficaz).
- Aumento del esfínter con imán , alternativa para pacientes con regurgitación resistente a medicinas.
- Funduplicatura transoral (TIF), recomendada solo en casos leves sin hernia grande.
- Bypass gástrico puede ser útil en personas con obesidad que también tienen reflujo.
El procedimiento Stretta (radiofrecuencia) no se recomienda por falta de evidencia sólida.
Seguridad de los IBP a largo plazo
Aunque se han publicado estudios que asocian los IBP con problemas como infecciones intestinales, osteoporosis, insuficiencia renal o demencia, no se ha comprobado una relación directa.
Los beneficios en el control del reflujo superan los posibles riesgos, excepto un leve aumento en el riesgo de infecciones intestinales.
En resumen:
El diagnóstico del reflujo se basa en los síntomas, la respuesta al tratamiento y, cuando es necesario, en estudios como endoscopia o monitoreo del pH.
El tratamiento comienza con cambios de hábitos y medicamentos (principalmente IBP), reservando la cirugía para casos resistentes o complicados o para los pacientes que no quieren tomar medicación.
El uso prolongado de IBP es seguro en general, y siempre debe ajustarse a la dosis mínima necesaria.
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