Globus Faríngeo: Síntomas, Diagnóstico y Tratamiento

Algunos pacientes acuden a la consulta de Aparato Digestivo por molestias en la garganta que creen estar relacionadas con problemas digestivos. Hay una patología denominada globus faríngeo que es la sensación de tener un bulto, «flemas», un cuerpo extraño o una opresión en la garganta, sin dolor asociado. Según los criterios de Roma IV, se diagnostica tras la presencia de síntomas durante al menos tres meses, con inicio seis meses antes del diagnóstico y una frecuencia mínima de una vez por semana. Estos síntomas incluyen la sensación persistente o intermitente de un bulto en la garganta sin encontrar lesiones aparentes en el examen físico, laringoscopia o endoscopia. Además, la sensación ocurre entre comidas y no se asocia con disfagia (dificultad para tragar) ni odinofagia (dolor al tragar). Tampoco debe haber evidencia de que el reflujo gastroesofágico, la esofagitis eosinofílica o trastornos motores esofágicos sean la causa del síntoma.
El globus es común en la población general, con una prevalencia de por vida del 22%. Representa el 4% de las visitas a clínicas de otorrinolaringología, afectando por igual a hombres y mujeres, aunque estas son más propensas a buscar evaluación médica.
Se han propuesto varias causas :
1-Hipersensibilidad visceral: La hipersensibilidad a la distensión esofágica podría estar relacionada con la sensación de globus, por un procesamiento central alterado de las sensaciones esofágicas.
2-Disfunción del esfínter esofágico superior (EES): Investigaciones manométricas han identificado disfunciones en el EES, como una presión basal elevada y cambios hiperdinámicos en la presión relacionada con la respiración.
3-Problemas psicológicos: La sensación de globus se ha asociado con trastornos como la ansiedad y la depresión, aunque no todos los pacientes con esta sensación presentan trastornos psicológicos.
4-Reflujo gastroesofágico: Esta molestia puede ser una manifestación atípica de la enfermedad por reflujo gastroesofágico, posiblemente relacionada con la irritación faríngea o la contracción del esfínter esofágico.
Los síntomas incluyen una sensación no dolorosa de un bulto en la garganta, que empeora al tragar saliva y es menos notoria al tragar alimentos o líquidos. Las molestias suelen ser intermitentes en la mayoría de los casos.
El diagnóstico del globo faríngeo requiere una evaluación cuidadosa para excluir otras causas posibles, como reflujo, esofagitis eosinofílica, obstrucción esofágica y trastornos de motilidad esofágica. El enfoque diagnóstico inicial incluye un historial clínico detallado y un examen físico, seguido de pruebas adicionales como nasoendoscopia, videofluoroscopia, estudios de imagen, manometría esofágica y medición del pH esofágico e impedancia en pacientes que no responden a la terapia de supresión ácida. Estos pasos ayudan a identificar o descartar causas subyacentes que podrían estar contribuyendo a la sensación de globo.


El tratamiento del globus faríngeo no está bien definido debido a la falta de ensayos clínicos concluyentes, lo que podría deberse a la diversidad de causas involucradas en diferentes pacientes y la falta de correlación entre los hallazgos manométricos y los síntomas.
El manejo inicial se centra en la terapia conservadora, donde se tranquiliza al paciente sobre la benignidad del trastorno. En aquellos con trastornos psicológicos o psiquiátricos coexistentes, la consulta psiquiátrica puede ser útil. Si los síntomas persisten, se sugiere un tratamiento de prueba con inhibidores de la bomba de protones (IBP), como el omeprazol. Aproximadamente un tercio de los pacientes con síntomas de globo responden parcialmente a esta terapia, lo que sugiere un ERGE no diagnosticado.
Si el manejo inicial falla, es necesaria una evaluación adicional para detectar posibles anomalías estructurales, ERGE refractaria o trastornos de motilidad esofágica. Para los síntomas persistentes que no responden a la supresión ácida, se recomienda el uso de neuromoduladores, como antidepresivos tricíclicos en dosis bajas, que han demostrado mejorar los síntomas, el sueño y la calidad de vida.
En general, la sensación de globo tiene un curso benigno y un buen pronóstico a largo plazo, con una mejora significativa de los síntomas en un alto porcentaje de pacientes.

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Onofre Alarcón
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