Cross-section of small intestine with labeled layers and bacteria, alongside SIBO risk factors list

SIBO: mal diagnosticado demasiadas veces

Resumen conjunto sobre SIBO de la guía española de la Asociación Española de Gastroenterología -AEG-  y la American Gastroenterological Association -AGA –

¿Qué es el SIBO? 

SIBO es el acrónimo de “small intestinal bacterial overgrowth” –sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado” 

Los médicos debemos ejercer nuestra profesión basándonos en la evidencia científica y no en las modas. Desde hace algún tiempo parece haber una «epidemia» de la última enfermedad de moda, el SIBO. El SIBO está de moda, pero sigue siendo una enfermedad poco frecuente. Lo que sí ha aumentado de forma espectacular es el número de personas que se hcen un test de aliento para buscarlo. En muchos casos son pacientes que, simplemente, no pueden tener un SIBO porque no presentan los factores de riesgo necesarios. Eso está llevando a diagnósticos dudosos y a tratamientos innecesarios.

Periodista: ¿Se están pidiendo demasiados test?

. Hoy es frecuente que cualquier persona con hinchazón abdominal salga de algunas consultas con una petición de un test de aliento. Sin embargo, las principales guías científicas, tanto la española como la americana, dicen justamente lo contrario: antes de hacer una prueba hay que preguntarse si existe una posibilidad real de que el paciente tenga la enfermedad.No existe una definición precisa ni universalmente aceptada del SIBO. La guía AGA lo resume citando una definición muy general: «presencia de un número excesivo de bacterias en el intestino delgado, que causa síntomas digestivos». La guía AEG explica que el concepto surgió del estudio de pacientes con alteraciones anatómicas (asas ciegas tras cirugía), y que ha evolucionado desde una idea puramente cuantitativa (exceso de bacterias) hacia una visión más amplia que incluye también cambios cualitativos (disbiosis).

Síntomas

La diarrea, y no la hinchazón, es el síntoma más consistentemente asociado al SIBO. La AGA lo expresa directamente: «contrariamente a la creencia común, es la diarrea, y no la hinchazón, la que tiene la asociación más fuerte con el SIBO». La AEG llega a la misma conclusión y además la convierte en una de sus declaraciones formales de consenso: la hinchazón y la distensión abdominal no predicen por sí solas el riesgo de tener SIBO en pacientes sin otros factores de riesgo.

Factores de riesgo

Ambas guías coinciden en que el SIBO se relaciona sobre todo con problemas de motilidad intestinal (Parkinson, diabetes avanzada, esclerodermia), alteraciones anatómicas (cirugías, fístulas, diverticulosis), inmunodeficiencias y enfermedades como la celiaquía o la enfermedad inflamatoria intestinal. La AGA aporta un dato adicional de un estudio retrospectivo: en la práctica real, los principales factores de riesgo encontrados fueron la edad avanzada, la esteatorrea y el uso de opioides. La guía AEG, por su parte señala que, en ausencia de estos factores predisponentes, no está indicado solicitar pruebas diagnósticas de SIBO, algo que respaldó como declaración de consenso aceptada por el grupo de expertos.

El diagnóstico: limitaciones reconocidas 

Las dos guías coinciden en que el cultivo del aspirado intestinal (obtenido por endoscopia) es la prueba de referencia, pero ninguna la considera un verdadero «patrón oro» sin fisuras. La AGA detalla la evolución del punto de corte diagnóstico: del clásico >10⁵ UFC/mL (basado en pacientes con anatomía alterada) al más reciente >10³ UFC/mL de coliformes, apoyado en estudios que muestran que los sujetos sanos rara vez superan 10² UFC/mL. La  AEG coincide, aunque matiza que no hubo consenso pleno sobre si el predominio de coliformes debería ser un requisito obligatorio para el diagnóstico.

Sobre los test de aliento, la guía AEG es la más crítica y detallada: aporta datos concretos de precisión diagnóstica baja (sensibilidad y especificidad limitadas tanto con lactulosa como con glucosa) y explica varias causas de falsos positivos, como el tránsito intestinal acelerado, especialmente en pacientes operados del tubo digestivo. La AGA, más breve en este punto, coincide en que el test de aliento «nunca fue completamente validado» frente al cultivo y señala como problema adicional la falta de estandarización entre protocolos.

Tratamiento: antibióticos como pilar común

Ambas guías identifican a la rifaximina como el antibiótico más estudiado y con mejor evidencia. La AGA reporta una tasa de erradicación de alrededor del 70% en un metaanálisis, con pautas de 7 a 10 días que mejoran síntomas en un 46-90% de los pacientes. La AEG aporta cifras algo más conservadoras (60-63% de curación según estudios recientes) y coincide en señalar la alta tasa de recaída: la guía americana la sitúa en hasta 44% a los 9 meses, mientras que la española indica un 43,7% en el mismo periodo. Ambas coinciden en que, ante recaídas frecuentes, puede ser razonable recurrir a ciclos antibióticos repetidos o rotatorios.

Dieta sí o no 

La AEG es cauta respecto a las dietas restrictivas, advirtiendo explícitamente sobre el riesgo de fomentar trastornos de la conducta alimentaria y concluyendo que no hay respaldo científico para su uso terapéutico en el SIBO. La AGA no profundiza en el tema dietético y pone más énfasis en la necesidad de corregir deficiencias nutricionales (como la vitamina B12) como parte central del manejo, algo que el documento español trata de forma más superficial.

Conclusión 

Ambas guías, pese a proceder de contextos distintos (España y Estados Unidos) llegan a un mensaje muy similar: el SIBO es un diagnóstico rodeado de incertidumbre, sobreutilizado como explicación de síntomas digestivos inespecíficos y  su búsqueda solo está bien justificada cuando existen factores de riesgo claros y bien definidos.

¿En qué pacientes tiene sentido buscar el SIBO y en cuáles no? Combinando lo que dicen la guía española AEG y la americana AGA podemos obtener varias conclusiones prácticas. 

✅ EN QUÉ PACIENTES SÍ TIENE SENTIDO BUSCAR SIBO

Ambas guías coinciden en que la investigación diagnóstica está justificada cuando existe una causa de base identificable que favorece el estancamiento o la recirculación del contenido intestinal. Concretamente:

1. Alteraciones anatómicas del intestino 

Cirugías previas del tubo digestivo (bypass gástrico, gastrectomía tipo Billroth II, resecciones intestinales)

Asas ciegas, fístulas enterocólicas

Diverticulosis del intestino delgado (especialmente yeyunal)

Estenosis (por ejemplo, en enfermedad de Crohn)

Válvula ileocecal resecada o incompetente

2. Trastornos graves de la motilidad intestinal

Parkinson, esclerodermia/esclerosis sistémica, amiloidosis

Diabetes con neuropatía autonómica avanzada

Pseudoobstrucción intestinal, gastroparesia

3. Inmunodeficiencias

Inmunodeficiencia común variable, déficit de IgA

VIH/sida, malnutrición grave

4. Otras condiciones específicas

Enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, pancreatitis crónica

Hepatopatía o nefropatía graves, fibrosis quística

Uso crónico de opioides 

5. Síntomas o signos graves que sugieren malabsorción real

Diarrea significativa, esteatorrea (heces grasas)

Pérdida de peso no explicada

Déficits vitamínicos característicos (B12 baja combinada con fólico alto, vitamina D, A, E)

Anemia ferropénica, hipocalcemia

6. Síndrome de intestino irritable (SII), pero con matices

Ambas guías lo incluyen como escenario donde puede justificarse la búsqueda, especialmente en el subtipo con predominio de diarrea, ya que es la forma de SII más consistentemente asociada al SIBO. La guía AGA cita que hasta un 33,5% de pacientes con SII pueden tener SIBO por cultivo, frente a 8,2% en controles. Sin embargo, ambas remarcan que la asociación NO es tan clara en otros subtipos de SII.

7. Edad muy avanzada con diarrea o pérdida de peso inexplicadas

❌ EN QUÉ PACIENTES NO ESTÁ JUSTIFICADO BUSCAR SIBO

Este es el mensaje más importante y más enfatizado, sobre todo por la guía AEG, que lo convierte en declaración formal de consenso aceptada por el grupo de expertos:

1. Hinchazón o distensión abdominal como síntoma aislado, sin otros factores de riesgo

La AEG es taxativa: «la hinchazón y la distensión abdominal no son síntomas con capacidad para predecir por sí solos la existencia de SIBO», y en ausencia de factores predisponentes específicos y síntomas graves, no está justificado investigar. La AGA respalda esto al afirmar que, contrariamente a la creencia popular, es la diarrea —no la hinchazón— la que se asocia realmente al SIBO.

2. Únicamente por cumplir criterios de SII, sin más

La guía AEG matiza expresamente, citando también a la propia AGA en su revisión sobre hinchazón, que el simple cumplimiento de los criterios de SII no es por sí solo justificación para hacer un test de SIBO, salvo que haya factores predisponentes claros o síntomas graves añadidos.

3. Estreñimiento como único motivo

La guía AEG señala que la mera presencia de estreñimiento no debería, por sí sola, justificar la búsqueda de SIBO (aunque si se sospecha IMO —sobrecrecimiento de metanógenos— el contexto cambia, ya que el estreñimiento sí se relaciona con esa variante).

4. Consumo de inhibidores de la bomba de protones (IBP) como único factor

Ambos documentos coinciden en que, pese a que los IBP alteran la microbiota duodenal, la evidencia más reciente no confirma que aumenten realmente la frecuencia de SIBO, por lo que su consumo aislado no debería motivar la prueba.

5. Cribado general en trastornos funcionales digestivos inespecíficos

Ambas guías desaconsejan usar el test de SIBO como herramienta de cribado amplio en cualquier paciente con molestias digestivas inespecíficas sin contexto de riesgo. La AGA lo resume señalando que, en personas sin factores predisponentes claros, la relación entre síntomas y SIBO es «tenue» y los síntomas son, en el mejor de los casos, «débilmente predictivos».

💡 El mensaje práctico

El mensaje más importante de ambas guías es que la decisión de investigar el SIBO no debe apoyarse en los síntomas aislados, sino en la probabilidad previa a la prueba: es decir, en si existe un contexto clínico o factor de riesgo reconocido que haga plausible el diagnóstico. La hinchazón y la distensión abdominal, pese a ser los síntomas tradicionalmente asociados al SIBO, no tienen capacidad predictiva por sí solas. El síntoma realmente asociado es la diarrea.

BIBLIOGRAFIA

Alcedo González J, Estremera-Arévalo F, Cobián Malaver J, Santos Vicente J, Alcalá-González LG, Naves J, Barba Orozco E, Barber Caselles C, Serrano-Falcón B, Accarino Garaventa A, Alonso-Cotoner C, Serra Pueyo J. Preguntas comunes y respuestas razonadas sobre el síndrome del sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO). Gastroenterología y Hepatología. 2025;48:502216. https://doi.org/10.1016/j.gastrohep.2024.502216

Quigley EMM, Murray JA, Pimentel M. AGA Clinical Practice Update on Small Intestinal Bacterial Overgrowth: Expert Review. Gastroenterology. 2020;159(4):1526-1532. https://doi.org/10.1053/j.gastro.2020.06.090

Onofre Alarcón