Si tiene hígado graso coma sano y haga ejercicio

La enfermedad  hepática metabólica, comúnmente conocida como hígado graso, se ha convertido en la causa más común de enfermedad hepática crónica. En algunos casos puede producir cirrosis hepática y cáncer de hígado. Además estos pacientes son más propensos a tener enfermedades cardiovasculares y otros tipos de cáncer.

El hígado graso se valora mediante una exploración física, una analítica, una ecografía abdominal y fibroscan, una prueba que permite valorar el grado de fibrosis hepática.

 La falta de ejercicio físico y una dieta hipercalórica son factores de riesgo asociado con la enfermedad hepática metabólica.Una dieta sana  y el ejercicio físico producen una reducción sustancial en el riesgo de hígado graso y fibrosis. 

Para hacer una dieta saludable se debe fomentar el consumo de verduras, frutas, cereales integrales, lácteos bajos en grasa y alimentos proteicos con un nivel calórico adecuado, al tiempo que se limita el consumo de grasas saturadas y grasas trans, azúcares y sal.

Se ha publicado un estudio en The American Journal of Gastroenterology sobre la asociación del ejercicio y la dieta sobre la mortalidad relacionada con el hígado graso. El objetivo del estudio fue determinar si niveles más altos (volumen e intensidad) de actividad física  y una dieta saludable  se asociaban con mejores tasas de supervivencia en la enfermedad hepática metabólica.

Se utilizó el índice hepático denominado FLI, un algoritmo basado en el índice de masa corporal , la circunferencia de la cintura, los triglicéridos y la GGT, para identificar a los participantes con hígado graso.

Utilizando datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de 2011-2014, se incluyeron 3548 participantes con un índice de hígado graso elevado  y 3.913 que no lo tenían. 

El seguimiento y la mortalidad en ambos grupos se obtuvo del Índice Nacional de Defunciones, analizado hasta el 31 de diciembre de 2019. El seguimiento medio fue de casi siete años.

No se observaron umbrales mínimos para los efectos beneficiosos del ejercicio físico, lo que respalda la idea de que incluso una actividad física moderada produce beneficios importantes para la salud, incluida la mortalidad por todas las causas. Sin embargo una  mayor actividad física se asociaba con una mayor reducción de la mortalidad.

Los niveles medios de consumo de vegetales totales, verduras y legumbres, frutas , mariscos y proteínas vegetales fueron significativamente mayores en los que seguían vivos que en los fallecidos. Por el contrario, se observó un mayor nivel de consumo de dulces entre los participantes fallecidos que entre los vivos.

En conclusión el estudio mostró que una mayor adherencia a una dieta más saludable y una mayor actividad física se asociaron con un menor riesgo de mortalidad. Los beneficios en la supervivencia logrados con una dieta sana y ejercicio físico también se observaron en participantes sin hígado graso

Por tanto si tiene hígado graso haga ejercicio y una dieta saludable si quiere aumentar su esperanza de vida.

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