Dietas para enfermedades digestivas

Revisamos algunas de las enfermedades digestivas en las que una dieta es útil … y otras en las que no. Esta entrada es una actualización de otra ya publicada anteriormente.

Enfermedad celiaca– La celiaquía es también conocida como enteropatía sensible al gluten. Es una enfermedad inflamatoria común mediada por el sistema inmunitario del intestino delgado. Es  causada por la sensibilidad al gluten de la dieta y proteínas relacionadas en individuos genéticamente predispuestos. La enfermedad celíaca es por tanto un trastorno inmunológico desencadenado por el gluten del trigo y otros cereales en personas genéticamente predispuestas. Entre 1:70 a 1: 300 personas son celiacas. Sin embargo los casos diagnosticados de enfermedad celíaca pueden representar solo la punta del iceberg de toda la gente que tendrá celiaquía. El tratamiento de la enfermedad celíaca es la eliminación del gluten de la dieta. Es fundamental seguir de por vida una dieta sin gluten.

Cirrosis hepática. La cirrosis es una enfermedad en la que el hígado queda gravemente dañado, generalmente como resultado de muchos años de lesiones continuas. La cirrosis puede ser causada no solamente por el consumo de alcohol, sino también por hepatitis crónicas, por la esteatosis hepática, ser de origen autonimnune -colangitis biliar primaria, hepatitis autoinmune- o por el acúmulo de hierro o cobre en el hígado. En sus primeras etapas, la cirrosis puede ser reversible si se puede tratar la causa subyacente. En sus etapas avanzadas, la cirrosis suele ser irreversible, por lo que el tratamiento puede implicar un trasplante de hígado. . Cualquiera que sea su origen los pacientes con cirrosis deben evitar los medicamentos, suplementos y otras sustancias que se asocian comúnmente con la lesión hepática. Esto incluye sustancias como el alcohol, algunos medicamentos con efectos secundarios hepatotóxicos y ciertos productos de herboristería. En algunos casos el paciente con cirrosis deberá evitar también la sal, ya que favorece el acúmulo de líquido en el abdomen-ascitis- 

Enfermedad por reflujo. El reflujo ácido aparece cuando el ácido que normalmente se encuentra en el estómago regresa al esófago. El esófago es el tubo que transporta los alimentos desde la boca hasta el estómago. Hay un desequilibrio entre los factores nocivos o que provocan síntomas -reflujo, acidez del reflujo, hipersensibilidad esofágica- y factores defensivos -capacidad de eliminación del ácido esofágico, integridad de la mucosa o piel interna del esófago-. La intensidad de los síntomas y de la lesión de la mucosa es proporcional a la frecuencia de los episodios de reflujo, la duración de la acidificación de la mucosa y la potencia cáustica del líquido refluido. Los tres mecanismos que hacen que el ácido refluya desde el estómago son las relajaciones transitorias del esfínter esofágico inferior, un esfínter esofágico inferior hipotenso y la alteración anatómica de la unión gastroesofágica, a menudo asociada con una hernia hiatal. En muchas ocasiones cuando aparecen lo síntomas es preciso llevar un tratamiento médico con omeprazol o derivados y en algunos casos operarse. Sin embargo hay una serie de medidas dietéticas que pueden ayudar a controlar los síntomas del reflujo. Entre estos se cuentan controlar el peso, dejar de fumar, evitar alimentos como café, chocolate, alcohol, menta y alimentos grasos y evitar las comidas tardías: acostarse con el estómago lleno puede empeorar el reflujo. 

Ulcera y gastritis. Aunque muchos pacientes siguen creyéndolo,  las úlceras y la gastritis no son producidas por el estrés ni por ningún alimento. Casi siempre el origen es una bacteria llamada Helicobacter pylori o el uso de ácido acetilsalicílico -aspirina y similares- o analgésicos antiinflamatorios. No hay tampoco ninguna evidencia de que una dieta blanda o evitar ningún alimento ayude a cicatrizar las úlceras o a curar una gastritis.

Colon irritable-síndrome de intestino irritable– El colon irritable mejora en los pacientes que hace una dieta baja en FODMAP. Es este enlace puede encontrar más información sobre el tema

Esofagitis eosinofílica. Es una enfermedad esofágica crónica de origen inmunitario. Se caracteriza básicamente por la dificultar para que la comida avance a lo largo del esófago. Hay algunos alimentos como la leche, el trigo, el huevo o la soja que están relacionados con su aparición. Consulte en este enlace más información sobre esta enfermedad y la dieta a seguir.

Diverticulosis. Los pacientes con divertículos en el colon deben hacer una dieta rica en fibra. La fibra se encuentra en la fruta, las verduras, las legumbres y los cereales. Se ha demostrado que no hay que evitar los granos y las semillas por tener divertículos.  

Piedras en la vesícula. La presencia de piedras o cálculos en la vesícula -colelitiasis- es muy frecuente. La mayoría de los pacientes con cálculos biliares asintomáticos (es decir encontrados de forma incidental) no requieren tratamiento. Sin embargo, los que han tenido cólicos, colecistitis o una pancreatitis deben operarse de la vesícula. Las personas que tienen sobrepeso tienen más probabilidades de desarrollar cálculos biliares, pero hay que tener en cuenta que una pérdida rápida de peso favorece la aparición de cálculos o que estos produzcan síntomas. Algunos alimentos como las grasas, los embutidos o el huevo pueden aumentar la probabilidad de tener cólicos biliares.

Enfermedad inflamatoria intestinal -enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa– Ningún alimento es el causante de estas enfermedades. Sin embargo puede haber ciertos alimentos o grupos de alimentos que empeoren los síntomas, particularmente durante los brotes, y es razonable evitar estos alimentos temporalmente. Esto ocurre por ejemplo en pacieentes con zonas estrechas del intestino -estenosis- que pueden empeorar si consumen mucha fibra. Sin embargo, eliminar grupos enteros de alimentos o restringir severamente su dieta puede provocar desnutrición. Encuentre en este enlace información muy útil para pacientes.

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