Muchos pacientes suelen comentar extrañados que cómo pueden tener tal o cual enfermedad si “se cuidan mucho con la dieta”. Es indudable que en la base de una buena salud está una buena alimentación y ya en el Quijote se dice que “… la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago“. Sin embargo la creencia de que las enfermedades digestivas son causadas por lo que comemos es , salvo un par de excepciones, errónea. Otra cosa es que determinados alimentos puedan agravar los síntomas de alguna enfermedad. Comentaremos a continuación la relación de la dieta con algunas enfermedades digestivas.

Reflujo: el reflujo es el paso frecuente del contenido ácido del estómago hacia el esófago, que ocasiona sensación de ardor retroesternal o incluso molestias para tragar o dolor en el pecho . Se produce por un fallo de la válvula que separa el esófago del estómago, al abrirse cuando no debe y con menor frecuencia porque el esófago no es capaz de volver a enviar hacia el estómago el ácido que refluye. Si el funcionamiento de esta válvula es correcto se puede comer de todo sin problemas. Sin embargo sí hay determinados alimentos -cítricos, picante, bebidas con gas, té, café o menta y comidas grasas- que agravan los síntomas en los pacientes que tienen esta enfermedad.

Hernia de hiato : un paciente con hernia sin síntomas puede llevar una dieta normal. Si la hernia le produce reflujo se debe hacer la dieta mencionada previamente.

Ulcera gástrica y duodenal: las úlceras no son producidas por los alimentos. Desde los años 80 del siglo XX se sabe que la mayor parte de las úlceras son causadas por una bacteria denominada Helicobacter pylori o por los antiinflamatorios -voltarén, aspirina…- Un paciente con úlcera se cura , no es una enfermedad crónica y no hay ninguna razón para llevar ningún tipo de dieta de por vida por haber tenido una úlcera. La “dieta de protección gástrica” es una reliquia del pasado. Lo único que se recomienda es evitar grasas, alcohol y picante durante la fase aguda, que puede durar una semana hasta que comience la cicatrización de la úlcera. Una vez curada los pacientes pueden hacer una dieta normal.

Piedras en la vesícula : no son producidas por el tipo de dieta pero sí hay más posibilidades de que ocasionen cólicos si se consumen alimentos ricos en grasa y huevo.

Enfermedades del páncreas: el consumo de alcohol puede causar tanto pancreatitis aguda como crónica. Debe evitarse en cualquiera de los dos casos. Si un paciente tiene una pancreatitis crónica tendrá más dificultad para digerir las grasas, que debe suprimir de la dieta.

Enfermedad celiaca: la celiaquía es una alergia a la gliadina, una proteína del gluten. Hay muchos alimentos que contienen gluten.Los pacientes celiacos deben llevar una dieta libre de gluten y hacerse controles periódicos.

Hepatitis: salvo el alcohol no hay ningún alimento que ocasione hepatitis, inflamación del hígado. Durante años se creyó que un paciente con hepatitis aguda tenía que hacer reposo y llevar una dieta estricta pero hoy día esto ya no se aconseja. Los pacientes con hepatitis crónicas pueden hacer una dieta normal pero evitando el alcohol.

Hígado graso: el sobrepeso es un causa importante de la aparición de esteatosis hepática o hígado graso. Está demostrado además que recuperar el peso normal ayuda a mejorar la inflamación del hígado ocasionada por esta enfermedad. Como en cualquier enfermedad del hígado debe evitarse el alcohol.

Divertículos del colon . Son pequeñas herniaciones de la pared del intestino. Se cree que una dieta baja en fibra favorece su aparición. Tenemos que considerar dos posibilidades

  1. Si son un hallazgo casual -en una colonoscopia o con una radiografía llamada enema opaco- y no ha habido una inflamación de los mismos se debe aumentar la ingesta de fibra. La creencia de que se deben evitar granos y semillas porque se introducen en los divertículos se ha demostrado errónea tras un estudio de la Universidad de Harvard .
  2. Si se ha producido una inflamación aguda que puede requerir tratamiento antibiótico y hospitalización, el paciente debe hacer dieta líquida unos días y luego reiniciar una dieta normal con aumento progresivo de la fibra.

Enfermedad inflamatoria intestinal -colitis ulcerosa y Crohn-: ningún alimento es el causante de la colitis ulcerosa ni de la enfermedad de Crohn. Los pacientes sin brote agudo de la enfermedad pueden y deben llevar una dieta normal y variada. Una excepción pueden ser aquellos enfermos con estenosis -zonas estrechas – del intestino que deben reducir la cantidad de fibra. Aunque los lácteos no son causantes de la enfermedad inflamatoria ni empeoran sus síntomas, en la fase aguda de la enfermedad puede ser necesario disminuir su ingesta porque con la diarrea se absorben peor.

Colon irritable: aunque no hay ningún alimento que produzca el colon irritable, sí hay algunos denominados alimentos FODMAPs que empeoran los síntomas de los pacientes, bien por estímulo químico o bien por aumentar la cantidad de gas en el colon. Evitar estos alimentos mejora los síntomas en más del 70 por ciento de los pacientes con colon irritable.